Agricultura regenerativa: Un paso más sostenible

agricultura regenerativa

Una de las preocupaciones que el ser humano ha venido cargando desde los 90 ‘s hasta nuestros días ha sido el calentamiento global

Los distintos sectores económicos han tratado e implementado diversas ‘soluciones’ para reducir la huella de carbono; unas mejores y más efectivas que otras, pero ninguna que acabe con el problema. La solución es compleja y no hay una sola respuesta. ¿Un cambio de modelo económico? ¿De consumo? ¿Puede detenerse sin traer terribles consecuencias?

En el campo de la agricultura, durante las últimas décadas, se ha demostrado que existen otro tipo de practicas agrícolas alternativas a la dañina y contaminante agricultura industrial. Como es la Agricultura Regenerativa.

¿Qué caracteriza a la agricultura regenerativa?

La agricultura regenerativa nace de la necesidad de mejora y revitalización de la salud del suelo. Durante décadas la agricultura convencional ha provocado un desgaste y mala gestión de nuestros suelos reduciendo drásticamente el número de suelos fértiles y cultivables para la producción de alimentos.

La agricultura regenerativa, se la conoce popularmente como la agricultura del cambio climático, ya que busca a través de sus distintas prácticas agrícolas reducir las emisiones de carbono a la atmosfera para retenerlas en los suelos.

Los impactos de la mecanizada agricultura industrial han sido devastadores para el medio ambiente y muchas comunidades humanas, degradando los suelos hasta el punto de perder todas sus propiedades.

La agricultura regenerativa en cambio busca de manera natural regenerar y enriquecer los suelos, a través de prácticas agrícolas como no labrar, usar mantillo orgánico, compostaje o rotación de cultivos, entre otros. Todo ello permite que se produzca el secuestro de carbono en el suelo.

Entre las prácticas más comunes encontramos:

El cultivo de cobertura que, como su nombre indica, es una cobertura vegetal viva, normalmente de leguminosas, que cubre el suelo temporal o permanente, con el propósito de proteger de la erosión, conservar el agua o reducir malezas. 

Durante años, la exterminación y no prevención de la maleza conllevó al uso de los herbicidas en la agricultura industrial, cuyos resultados han sido contraproducentes. Es por esto que existe la necesidad de utilizar prácticas más naturales.

La labranza cero o labranza mínima, consiste en la reducción del laboreo para proteger el hábitat y la riqueza biológica de los organismos que pueblan la tierra. La disminución del impacto mecánico sobre el suelo ayuda a que recuperar su fertilidad, favoreciendo así la vida de nuevo. Además, reduce tiempo y dinero al hacer muchos menos surcos en la tierra.

Solemos llamarle rotación de cultivos cuando se alternan diferentes tipos de especies de forma temporal. Esta práctica previene que plagas y malezas se asienten y perjudiquen a cultivos y suelos. Problemáticas comunes en plantaciones de monocultivos.

Los monocultivos han sido los principales desestabilizadores de las propiedades biológicas de ecosistemas deteriorando suelos, provocando plagas y deforestando los bosques.

También otra práctica común en este tipo de agricultura regenerativa es el uso mantillo o acolchado que consiste en colocar un cobertura de materia orgánica (compost o estiércol) en los suelos en los que vamos a cultivar. Permitiendo a la tierra conservar la humedad, reducir las malezas y mejorar la fertilidad del suelo.

La buena práctica de una agricultura regenerativa ayudará a mejorar la calidad de alimentos que consumimos, porque cuidando y enriqueciendo la salud del suelo, cuidamos a la vez nuestra salud.

La agricultura industrial ha demostrado ser incapaz de solucionar el problema del hambreHa empobrecido, aún más, a los países más pobres y ha perpetuado la precariedad entre las pequeñas familias agricultoras. Ellas son las que alimentan el mundo. Ellas son las que cuidan el planeta.

Por eso desde Azada Verde queremos apostar por la agricultura familiar, regenerativa que apoye a pequeños agricultores y agricultoras. Apostar por ellas es apostar por el desarrollo sostenible y el fin del hambre y la pobreza.

Primeras prácticas en Azada Verde

En Azada Verde no solo nos comprometemos en la lucha contra el hambre y la desnutrición, nos preocupa el cómo lo hacemos, por eso nos empeñamos en que cada paso que damos, sea sostenible.

Este año por primera vez, implementaremos las primeras prácticas de agricultura regenerativa en las parcelas familiares de las Bici-Bombas. Estar atentos porque os iremos contando.

Aunque falta mucho por recorrer en el camino de la sostenibilidad, la pobreza y el hambre ¡contamos con tu ayuda para avanzar!