Sistemas Alimentarios Locales Sostenibles

Recientemente, la pandemia de coronavirus ha probado la capacidad que tienen nuestros sistemas alimentarios, mayoritariamente industrializados, para proporcionarnos los alimentos necesarios durante una emergencia. Se han enfrentado a diversos obstáculos como la parálisis de las actividades económicas, alteraciones en las cadenas de transporte, problemas con la importación y la exportación, suministro controlado de mano de […]

Beatrize y su modo de vida, la agricultura familiar

¿Te has preguntado alguna vez cuánto producen las granjas familiares? ¿Cómo de importante es el papel de las familias agricultoras? ¿Cuál es el peso real de la agricultura familiar en la alimentación mundial? Los sistemas alimentarios mundiales se enfrentan a desafíos apremiantes. La necesidad de proporcionar una alimentación saludable y suficiente a toda la población […]

Los débiles sistemas sanitarios africanos apenas podrían frenar y luchar contra la Covid-19

La poca capacidad de reacción ante la Covid-19 pone de manifiesto las debilidades de los sistemas sanitarios en África con infraestructuras insuficientes y poco equipadas y falta de recursos humanos especializados. Estamos a principios de junio y África ya pasa de 150.000 casos de Covid-19 confirmados, con más de 4.230 fallecidos. Si bien estos números […]

La COVID-19 y el Plan Global de Respuesta Humanitaria ante la pandemia

La ONU amplía su Plan Global de Respuesta Humanitaria ante la pandemia de la COVID-19. 6.700 millones de dólares. Este es el presupuesto actualizado que Naciones Unidas ha propuesto para frenar la expansión de la COVID-19 en algunos países de América del Sur, Oriente Medio, África y Asia. Escasos han quedado los 2.000 millones iniciales con […]

Memoria 2019 Azada Verde

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Seguimos creciendo. Seguimos ayudando cada año a más y más familias. Proveyéndoles de acceso al agua, de soberanía alimentaria, de una alimentación variada y en definitiva ¡de derechos básicos!

Portada Memoria Azada Verde 2019

Mediante nuestras Bici-bombas para el Desarrollo; con asesoramiento técnico, cooperativismo, semillas…; mediante educación y diversos servicios básicos a niñas y niños huérfanos y vulnerables; dando acceso a una dieta más sana y variada; o incluso en emergencias

2019 fue un año muy duro pero también de mucho crecimiento. Gracias a toda vuestra ayuda Azada Verde dimos un salto de calidad enorme y no sabemos cómo transmitiros lo enormemente agradecidos que os estamos.

¡Pero queremos aún más! Y no nos rendimos. Mediante la provisión de herramientas y conocimiento, empoderamos al medio rural mozambiqueño para que mediante la agricultura sean independientes alimentariamente hablando.

En su nombre, ¡MILLONES DE GRACIAS! Y recuerda que puedes ser cómplice de todo este milagro solidario haciéndote soci@ AQUÍ.

 

La Soberanía Alimentaria, el futuro de África

Una de las consecuencias de la Era de la Información es la construcción de conceptos que de pronto invaden todos los medios y redes sociales. Algunos de estos conceptos no son nuevos: género, feminismo, sostenibilidad, resiliencia o soberanía alimentaria. Cada vez nos familiarizamos más con estos conceptos pero no siempre tenemos claro su verdadero significado.

En el caso de la soberanía alimentaria es fácil asociarla al hecho de controlar una misma lo que consume. Esto es, producir para consumir. Aparentemente es muy simple. La imagen es la de alguien que cultiva sus propios vegetales o cría a sus animales para alimentarse de ellos.

El concepto, base de nuestra filosofía, implica asegurar sistemas alimentarios locales a partir de la construcción y el respeto de los conocimientos, habilidades y culturas locales, protegiendo el medio ambiente

La agricultura familiar es la representante del concepto de soberanía alimentaria y, si bien la obtención de beneficios no está entre sus objetivos, el excedente sí forma parte de sus metas puesto que se necesita otro tipo de bienes de consumo para vivir y porque la actividad requiere de un mantenimiento, opción de mejora y diversificación de servicios.

Modificar el actual sistema de producción de alimentos favoreciendo esta actividad (que también puede partir de cooperativas) y frenar la invasión de las grandes empresas que se ven además favorecidas en las salidas de mercado, implican una intervención política.

Derecho a la autogestión

¿Por qué es importante esto en Mozambique? Busquemos la respuesta a esta pregunta con un acercamiento a sus devenires políticos e historia.

La agricultura familiar en Mozambique constituye, como en la mayoría de los países del África subsahariana, una actividad económica que ocupa a gran parte de la población, pudiendo en algunos casos alcanzar a incluso más del 75% de la población

Aquí, la situación política, bélica, climatológica o de extorsión externa, ha hecho imposible conseguir una situación de justicia social o de justicia alimentaria más concretamente, por apuntar otro nuevo término.

La soberanía alimentaria mozambiqueña

La subsistencia agrícola ya era un camino en la cuerda floja en la época del colonialismo portugués, que hacía virguerías para controlar a un campesinado que, a pesar de estar sometido, no era siempre fácil de manejar, pues Mozambique es un país con mucha diversidad lingüística.

Además, la organización social estaba (y está) muy condicionada por las tradiciones y el reconocimiento del liderazgo, por lo que los invasores crearon un sistema organizativo en el que fueran los mismos agricultores los que representaran sus propios intereses.

La estructura piramidal se coronaba en última instancia por una especie de mediadores que, siendo nativos, velaban finalmente por los intereses de dicha administración colonial. Lo que vino a llamarse Autoridades Comunitarias cuya composición aún hoy sigue condicionando la vida social y política del país.

Recursos y medio ambiente

Tras la independencia del país, el Gobierno, de corte leninista, impedía la cabida de los propietarios agrícolas en su modelo político colectivista, entendiendo que dichos propietarios deberían terminar integrándose en cooperativas o empresas estatales.

Más adelante, las políticas de ajuste estructural impuestas por el FMI y el Banco Mundial, integraron a los pequeños propietarios (y el masculino no es genérico) en un sistema en que la extracción a precios bajos resultó desfavorable para estos. 

Aún hoy, la escasez de recursos públicos destinados al sector agrario impide la mejora de medios tecnológicos, el reparto de ayudas, un acceso a las semillas cada vez más controlado por las grandes multinacionales y encima facilita la invasión del monocultivo, que les aboca a la cesión de sus tierras y a un deterioro del medio ambiente. 

Desde Azada Verde trabajamos contra corriente, puesto que precisamente intervenimos para paliar todos estos menoscabos.

Así, la fabricación de bici-bombas para la agricultura familiar y el uso de una bomba solar para el riego en las cooperativas son solo un pequeña parte de todo un plan:

  • facilitamos el acceso al agua (tecnología limpia) y apoyamos en el mantenimiento
  • proporcionamos semillas
  • y potenciamos la asociación agrícola para evitar, gracias a cosechas diversas y abundantes, que la tierra caiga en manos de grandes multinacionales.

¿Y tú? ¿Quieres sumarte a este nuevo movimiento que salva la vida de familias vulnerables en países en vías de desarrollo y además respetando el medio ambiente y frenando el cambio climático? ¡Pues HAZTE SOCI@ de Azada Verde!

Claves para erradicar la inseguridad alimentaria

Desde 2015, uno de los objetivos de la comunidad global para el desarrollo sostenible es erradicar la inseguridad alimentaria para antes de 2030. ¿Es esto factible a día de hoy? Te contamos las claves según los expertos.

Mejorar la vida de millones de personas vulnerables que vieron alterada su vida por los conflictos, fenómenos climáticos extremos y otros desastres, es necesario para evitar la emigración involuntaria, terminar con la violencia y garantizar los derechos fundamentales.

Inevitablemente las restricciones mundiales de circulación y los muros comerciales, por el control de la pandemia de coronavirus, ha desatado el pánico. La cadena de suministros de alimentos se vio afectada, las exportaciones y las importaciones se alteraron, aumentó la demanda y los precios incrementaron.

Muchos trabajadores agrícolas migrantes se vieron confinados mientras que los alimentos no cosechados, por la falta de mano de obra, se pudrían en los campos.

El trigo y el arroz, alimentos básicos, han subido entre de un 8% y un 25% respectivamente. En Nigeria, por ejemplo, el precio del arroz aumentó un 30% a finales de marzo.

Las personas perjudicadas tienen que pedir comida, se mal alimentan o simplemente no comen. En los países más pobres el resultado es devastador: aproximadamente 2.000 millones de personas están en riesgo de pobreza extrema.

1. Menos aranceles

Para Máximo Torero, economista jefe de la ONU para la Alimentación y la Agricultura en Roma, eliminar las barreras comerciales tanto para importar como para exportar “sería una solución”.

Suprimir los impuestos y bajar los aranceles de importación puede activar los envíos mundiales, siempre tomando las precauciones necesarias para la seguridad de los trabajadores y el transporte seguro de la mercancía.

El economista apuesta también por el comercio regional y/o entre países colindantes. Sobre todo que los gobiernos trabajen en equipo y den una rápida respuesta llevando los alimentos de donde se producen a donde más se necesitan.

Es importante lograr un equilibrio entre mantener el flujo de alimentos y proteger la salud pública, reduciendo la incertidumbre con mayor transparencia sobre los datos de las existencias disponibles y evitar que los ciudadanos prefieran la muerte antes que la depresión económica que surge por contener el virus.

2. Más ayudas

La clave para Abhijit Banerjee, profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts y ganador del Premio Nobel de Economía 2019, sería no abandonar ni reducir los programas de ayuda que hasta ahora impulsaban la trayectoria de miles de familias, de lo contrario caerían en la pobreza y es posible que no salieran de ella.

Con todos los países afectados, se tiende a limitar la ayuda que las poblaciones en desarrollo necesitan pero para evitar la devastación en grandes proporciones, los países deben gastar más.

Las economías se recuperaron de crisis anteriores porque los gobiernos intervinieron con grandes paquetes de gastos como el Plan Marshall.

De lo contrario, podría formarse un problema cíclico como comenta Natalia Linos, directora ejecutiva del Centro François-Xavier Bagnoud de Salud y Derechos Humanos de la Universidad de Harvard: la mala alimentación provoca enfermedades y estas conducen a la pobreza y a la inseguridad alimentaria.

Con la Covid-19, la gente con menos recursos se expone más al virus porque no puede abastecerse de comida, tienen que salir con mayor frecuencia a buscar alimentos y si trabajan no pueden hacerlo desde casa.

La OMS recomienda garantizar la atención sanitaria básica para atender la desnutrición y emplear mecanismos de detección en los hogares con inseguridad alimentaria.

Si la evidencia epidemiológica obliga a mantener las restricciones se deben tomar medidas adecuadas para aliviar el hambre como resultado de estas.

3. Agroecología innovadora

Otra idea que está funcionando actualmente según la Dra. Shailaja Fennell, profesora titular de la Universidad de Cambridge, es la creación de un nuevo modelo de distribución donde los agricultores lleven sus propios productos a los hogares locales.

Beatrize con su hija y nieta, 3 generaciones de agricultoras mozambiqueñas

La agricultura es su medio de vida

La agricultura es la principal fuente de sustento para el 86% de la población rural del mundo y es clave en el desarrollo internacional. La solución para la gestión de la inseguridad alimentaria consiste en la capacidad de las comunidades para emprender prácticas agroecológicas locales innovadoras.

Así como otras iniciativas que enfatizan la importancia de la creatividad en la preparación de los alimentos, el cambio de las recetas para utilizar productos de temporada y lo que queda en el armario, tanto en los países acomodados como en vía de desarrollo.

El ejemplo de Mozambique

En Mozambique los ciclones del año pasado destruyeron las plantaciones y los precios de los alimentos subieron, agravando una crisis alimentaria en curso y más de 67.000 niños menores de cinco años sufrieron desnutrición severa y el 42,6% tuvo problemas de crecimiento.

Los hogares más vulnerables se vieron obligados a reducir la frecuencia y la cantidad de las comidas, recurrieron a alimentos más baratos y/o a alimentos silvestres, menos deseados y menos recomendados. ¿Sería posible prevenir y aliviar estos impactos negativos?

Está claro que lidiar con una emergencia sanitaria y con la inseguridad alimentaria que amenaza la vida de millones de personas no es fácil, pero con la cooperación, la voluntad y el buen hacer de personas como tú y muchos otros podemos conseguirlo.

¡Apuesta por un futuro fuerte y súmate al cambio!

La pandemia de la Covid-19 llegó a Chibabava

En las últimas décadas el consumismo propiciado por los estados y el sistema económico liberal actual ha propiciado un obsceno abuso de los recursos provocando contaminación, deforestación y vidas precarizadas. Entonces, ¿quién es el verdadero culpable de esta pandemia?

Las extinciones masivas y el comercio ilegal de especies favorece el salto de patógenos, antes contenidos en los ecosistemas, a los humanos: el 75% de las nuevas enfermedades humanas en los últimos 40 años tienen origen animal.

De esa forma, los virus que están presentes en los cuerpos de animales pasan con facilidad a cuerpos humanos. Algunas de las epidemias más graves de los últimos años han llegado así. La gripe A de 2009, el MERS de 2012 o el SARS de 2002.

Un análisis realizado por 500 científicos calcula que el 75% de la superficie terrestre se ha visto ya alterada por la actividad humana. El ritmo de deforestación planetaria por ejemplo, aunque se ha ralentizado algo, fue de 26 millones de hectáreas en 2018.

Deforestación=Contagios

Esa purga de nuestros bosques reduce los ecosistemas de los animales salvajes, que se acercan a las zonas pobladas, estas interacciones entre humanos y especies salvajes promueven los contagios zoonóticos (de animales a humanos).

Investigadores explican que cuando se destruye un ecosistema se rompe una serie de equilibrios que actúan para contener los agentes infecciosos responsables de enfermedades.

Entrega de semillas en Estaquinha para los beneficiarios de bici-bombas

Toda esa alteración ha derivado en la devastación de la biodiversidad. Se estima que cada día estamos perdiendo 137 especies de plantas y animales (incluidos insectos) debido a la deforestación de las selvas, lo que supone ¡50.000 especies anuales!

Este efecto hace que, en un ecosistema donde existen muchas especies susceptibles de alojar un virus concreto, la prevalencia de que la infección se dé en una especie en particular disminuye por la existencia de variedades de animales a las que el virus puede infectar.

En este caso, el patógeno puede acabar en un animal no vulnerable, deteniendo el ciclo.

Cerco a la propagación

Además, los depredadores de un hábitat sano controlan las poblaciones que albergan y transmiten el patógeno, reduciendo las posibilidades de que este circule.

Todo esto diluye la enfermedad entre muchas especies, llegando a especies que no la transmiten y a otras acotadas por depredadores, impidiendo así la expansión de los patógenos.

Las investigaciones han observado que las especies que actúan como depósitos de virus sobreviven cuando hay una pérdida de biodiversidad, estas tienen un ciclo vital acelerado (se multiplican rápido) y aguantan los cambios, a diferencia de los que tienen ciclos de vida más lentos o los depredadores, que desaparecen.

El comercio ilegal de especies salvajes promueve el paso de los virus hacia los núcleos poblacionales. En el caso del comercio ilegal, las barreras y controles sanitarios son mínimos, dificultando la detección de potenciales víricos y dejando así vía libre a los contagios entre especies.

Entrega de semillas en Estaquinha para los beneficiarios de bici-bombas

En diversos casos, el hacinamiento de las especies salvajes en el transporte o “almacenamiento” de estas especies promueve los contagios entre estas, aumentando las posibilidades de que el patógeno llegue a los humanos.

La vida en el centro

Nuestra ONG amiga, Ecologistas en Acción, lanza este claro mensaje: “Un ecosistema sano supone una barrera natural de control de patógenos y su destrucción nos expone a peligros inciertos”.

Para reducir estos efectos es necesaria implicación, una gestión adecuada de la tierra y los cultivos, disminuir la deforestación y poner en el centro el cuidado y respeto de las especies, erradicando el comercio ilegal y la destrucción de los ecosistemas.

Es necesario poner la vida en el centro en un sistema donde se prima el desarrollo económico y se descuidan los seres vivos y los ecosistemas. En estos sistemas las vidas quedan relegadas a un segundo plano, tanto las vegetales, como las animales y humanas.

Es hora de grandes cambios, de una mirada holística de la naturaleza, donde solo cabe la vida y la protección. En Azada Verde estamos en ello, ¿te sumas al cambio?

Nuestra Alimentación de Internados para combatir la hambruna en Mozambique

Hace poco, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas publicaba su Informe Mundial sobre Crisis Alimentaria 2020: 135 millones de personas de 55 países y territorios sufrían de inseguridad alimentaria aguda a finales de 2019. La hambruna de Mozambique engrosa esas cifras.

La anemia es algo generalizado en Mozambique, sobre todo entre las mujeres que van de los 15 a los 49 años, que la padecen en un 51%, y niños, algo más del 60% en los menores de 5 años, y un 42,6% de ellos privados de un desarrollo pleno.

Y estos números sin contar los siete millones de embarazos no deseados en el continente, lo que aumentaría aún más estas cifras.

Tan solo en junio del año pasado había 67.500 niños menores de 5 años desnutridos en 31 de los 128 distritos de Mozambique; aproximadamente un 10,38% de ellos con desnutrición severa.

265.000 personas en emergencia

El informe utiliza indicadores IPC (Integrated Food Security Phase Classification) que clasifican la seguridad alimentaria en 5 fases. De una población analizada de 5 millones de mozambiqueños, 265.000 personas se encuentran en la fase 4 denominada de Emergencia, 1,4 millones en la 3 de Crisis y 1,6 millones en la 2 de Estrés.

El 28% de los niños entre 6 meses y 2 años tienen un acceso muy limitado a una mínima variedad de provisiones alimenticias.

En el último año, los hogares de Sofala, provincia en la que trabajamos, pasaron de fase 2 a fase 3, lo que quiere decir que empeoraron su situación de inseguridad alimentaria.

La desnutrición severa aguda es una ausencia de seguridad alimentaria que perjudica la vida y/o el sustento de las personas, sin importar los motivos, el entorno o el tiempo. Sofala está pues en estado de alerta.

Alimentación de Internados

En Azada Verde, gracias a nuestro proyecto de Alimentación de Internados, hemos conseguido mejorar la alimentación de 667 niñas y niños diversificando su dieta y enriqueciéndola más allá de la xima (puré de harina de maiz).

Pero no nos conformamos con esa cifra. El objetivo es alcanzar los 2.200 niños y niñas de las comunidades rurales donde trabajamos y que no cuentan con los recursos necesarios para tener una alimentación digna.

Algunas de las jóvenes de los internados comiendo xima

Otro de nuestros proyectos que fomenta el autosustento de las familias son nuestras Bici-bombas, que permiten transportar agua hasta 25 metros de distancia, un recurso de difícil acceso para estos hogares y una prioridad para nosotros.

Ahora, más que necesarias son ¡IMPRESCINDIBLES! para enfrentarnos a lo que está por llegar…

El confinamiento amenaza aún más a la frágil economía de Mozambique

Si los ciclones que azotaron Mozambique el año pasado afectaron gravemente a la la economía del país, este año llega la Covid-19 para asestar el golpe definitivo, con un confinamiento que causará estragos sin compasión.

Desde el 1 de abril, Filipe Nyusi, presidente de Mozambique, decretó una cuarentena de 30 días, restringiendo los actos públicos. Ahora esta se acaba de extender otros 30 días y el encierro se alargará hasta el próximo 30 de mayo.

Más de la mitad de los países africanos que se encuentran en cuarentena han visto imposibilitada la actividad económica en los mercados y la distribución de ayudas alimentarias en las zonas rurales.

Tan solo entre los países de África del sur, entre los cuales se encuentra Mozambique, hay 15,6 millones de personas sufriendo de inseguridad alimentaria y careciendo además de la infraestructura necesaria para soportar los resultados del calentamiento global.

Con la llegada de la Covid-19 a África se calcula que habrá unos siete millones de embarazos indeseados en las comunidades de bajos recursos debido a los nulos servicios de planificación familiar, lo que causaría una aún mayor inseguridad alimentaria para todos estos niños que nacerán a finales de este 2020.

Economía: un paso atrás

Mozambique ya dio un paso atrás con el crecimiento de su economía, pasando de un 4% a un 2,2% este año debido al coronavirus, y se prevé que el Producto Interno Bruto caiga un 10%.

La agricultura, el transporte, la manufactura, la comunicación y sobre todo la minería son solo algunos de los sectores que han quedado varados por la pandemia.

Por otro lado, el gobierno de Mozambique está tomando medidas para aliviar la crisis en el sector de la salud y ayudando a los micro, pequeños y medianos negocios.

Como Mozambique carga con una deuda del 108,8% de PIB, el Fondo Monetario Internacional aprobó la semana pasada un desembolso de 309 millones de dólares para amortiguar el efecto del coronavirus.

Poco a poco se van viendo los efectos que al final tendrá la pandemia en todo el mundo y que sin duda dejará una huella más grande en África y Mozambique.

Aunque ayuda y solidaridad hay, es primordial seguir tomando acción porque el mundo no se mueve solo, lo movemos todos.