Niños sacando agua de un pozo en Mangunde

Higiene y virus, unidos y al mismo tiempo tan separados en África. El coronavirus llegó y está afectando a ricos y pobres sin distinción, por eso, la OMS se empeña en recalcar la importancia del agua y sobre todo del indispensable lavado de manos.

Pero… ¿África y, sobre todo Mozambique, tienen el acceso al agua necesario para pararle los pies al coronavirus?

En África se encuentran 19 de los 25 países con menos acceso al agua del mundo. En general, África Subsahariana por ejemplo, cuenta con menos del 60% de cobertura. Y esto sin contar si el agua es potable o no, algo fundamental.

La gran desigualdad del continente africano se debe en gran parte a Sudáfrica, donde se encuentran más de la mitad de las presas de toda África Subsahariana.

No solo coronavirus

Debido a una falta de saneamiento del agua, las personas entran en riesgo de contraer infecciones por exposición a patógenos o por heces, que luego pueden desencadenar en infecciones como el cólera o el Covid-19, con los niños como los más vulnerables.

No estamos diciendo que no haya agua en absoluto, sino que para algunas comunidades, ésta puede estar muy lejos y además puede no ser potable, cosa que solo se consigue con plantas de tratamiento, que a la vez resultan muy caras.

Existe una gran desigualdad de cobertura en cuanto acceso al agua en África: mientras las zonas urbanas cuentan con un 64% de acceso, en las rurales el porcentaje es de solo un 17%.

Sin agua en el medio rural

En cuanto al saneamiento mejorado (el que higiénicamente imposibilita el contacto entre la heces y los humanos), sólo el 24% de la población mozambiqueña tiene acceso a esta y el resto (76%) no. Este dato negativo sube en zonas rurales hasta el 88% y en las urbanas un 53%.

Existe también un contraste muy marcado entre las provincias del norte y las del sur: en Maputo (sur), un 87,1% tiene acceso a agua potable y un 70,1% a un saneamiento mejorado. En cambio, en el norte, como en Zambézia, solo un 30% tiene acceso a agua segura y solo un 13% a un saneamiento mejorado.

Algunas mejoras: de 1990 a 2015 hubo un gran descenso de personas sin acceso al agua, cuyo porcentaje bajó de un 65% a un 49%.

En conclusión. Esperemos que el coronavirus no se expanda mucho por Mozambique porque como vemos, no hay recursos hídricos suficientes para librar una lucha con garantías.

TÚ puedes ayudar a frenar la propagación del virus y contrarrestar los efectos de la enfermedad ayudando con la emergencia. GRACIAS.

Anhelo - Mujeres mozambiqueñas agricultoras

No sé si me importa
que mi causa sea tu causa,

mi tristeza expuesta al mundo.
No veo la esperanza tras el foco.

Shima y llanto.
El silencio de la valimba.

Eso son las jornadas
que a mi juventud desvelan
de este calendario mojado
junto a mi lecho austero.

[ngg src=”galleries” ids=”4″ display=”basic_thumbnail” thumbnail_crop=”0″]¿Qué lucha me trajo al mundo?
¿Qué lucha es esa
en la que no debo
dejar caer mis hombros
y torcer mi cabeza?

Nací para la música más endiablada
si es el diablo
esa fresca libertad que me define.

Nací para enseñar mi canto
al compás de la azada,
a mi niña, mariposa triste
que se alimenta del perfume
ansioso de mi piel.

[ngg src=”galleries” ids=”5″ display=”basic_thumbnail” thumbnail_crop=”0″ images_per_page=”3″ number_of_columns=”3″]
¿Qué lucha fue la que me hizo,
me configuró como un emblema
batiente, indestructible,
abocada a ser heroína
tras cada hecatombe?

No es mi triunfo
ese Decreto
que no puedo leer.

¿A qué lucha se espera
que entregue mis sueños,
mi baile, mis canciones,
ese anhelo preciso
de mi libertad sin agua?

Luis entrega bici-bomba y semillas a Chico

A pesar de las dificultades que suma el Covid-19, no perdemos la ilusión e ¡incrementamos nuestros esfuerzos y seguimos en la lucha con más bici-bombas!

No nos podemos echar atrás, así que ¡lo prometido es deuda! Más bici-bombas de agua para las familias rurales mozambiqueñas para que puedan iniciar la campaña de hortalizas y combatir el hambre de los meses de la temporada seca. 

¡Qué gran ilusión recibir una bici! ¿Verdad? Para hacer deporte, para moverte, etc. Pues… Imaginad la ilusión de una familia entera cuya alimentación depende de ello. La felicidad se multiplica exponencialmente, es decir, su bienestar aumenta cada vez que superan el desafío de luchar para producir su propio alimento, su soberanía alimentaria

Para ayudarles, estamos preparando otras 17 bici-bombas más, lo que suma un total de 25 con las 8 que ya tenemos hechas, y se repartirán entre Mangunde, 15, y Estaquinha, las otras 10 restantes, donde desde este año estamos también presentes con un taller.

Mayor estabilidad alimentaria

De esta manera, tras la cosecha del maíz, podrán plantar sus hortalizas y así conseguir una alimentación más variada, alternando los cultivos y garantizándose una mayor estabilidad alimentaria.

Nuestros técnicos están trabajando para que las familias puedan contar con ellas y tener agua a partir de mayo, que es cuando empieza la época seca.

Actualmente, el personal técnico encargado del montaje, instalación y mantenimiento de vuestras bici-bombas lo forman Luis y Felipe en Mangunde, y Filimone y Sete en Estaquinha, pero nuestro deseo es que pronto podamos contar también con técnicas en el equipo y así empezar lo antes posible a formar a mujeres.

Una vez instaladas las bici-bombas, los cuatro técnicos visitan todos los meses de la campaña a las familias para apoyarlas a nivel técnico en temas agrícolas, a la vez que les apoyan con su conocimiento y recogen datos de la evolución de la campaña.

Nosotros queremos estar a su lado pero sin vuestra ayuda no lo vamos a conseguir.

Llueve sobre mojado en Mozambique

El Covid-19 ya está en Mozambique. Desde que la pandemia fuera declarada en España, a la zaga de Italia, y después seguida por otros países de la Unión Europea, empezamos a vivir la pesadilla del confinamiento y el miedo por su posible propagación en el continente africano y países en vías de desarrollo.

Mozambique tiene un nivel de calidad de vida bajo respecto a otros países: depende del sector agrícola, tiene un escaso desarrollo industrial y presenta problemas socioeconómicos.

El PIB per cápita es un muy buen indicador del nivel de vida y en el caso de Mozambique está en la parte final de la tabla mundial, en el puesto 189 (¡de 196!). O sea podríamos afirmar sin miedo a equivocarnos mucho que hablamos del octavo país más pobre del mundo.

El llamado “capitalismo extractivo”, modelo económico presente en Mozambique, resulta ser, según las mediciones de riqueza de esta filosofía monetaria, la gran esperanza del país para mejorar su puesto en el ranking del PIB.

Pero la realidad es que no ha sido así. Ha generado lo que, en el lenguaje del Desarrollo, ha sido catalogado como “la maldición de los recursos naturales”:

  • El subsuelo de Mozambique es rico en minerales metálicos y no metálicos, pero sólo el carbón y la sal se explotan en cantidades apreciables.
  • Los recursos pesqueros son importantes (langostinos y camarones) y representan la principal fuente de divisas.
  • Los cultivos orientados a la exportación son las nueces, té, caña de azúcar y algodón.
  • La mayor parte de la producción agrícola se debe a pequeñas explotaciones familiares, que producen las principales cosechas de maíz, mandioca, fríjol, arroz, verduras y aceite vegetal de cacahuete, sésamo, y semillas de girasol.

El Covid-19 empeora las cosas en Beira y el medio rural mozambiqueño

Una desigualdad brutal

Desde la proclamación de su independencia en 1975, Mozambique se ha convertido es un país con una legislación bastante evolucionada a nivel democrático y teórico.

Sin embargo, socialmente, prevalecen prácticas que mantienen una desigualdad brutal en todos los aspectos, sobre todo en el de género, cuestión que choca con el hecho de ser uno de los países con más mujeres incorporadas a la vida civil.

Y mientras en ciudades como Maputo se pueden ver automóviles y restaurantes de lujo, la mayor parte del país se desenvuelve en un caos donde el acondicionamiento y las infraestructuras brillan por su ausencia. Se sobrevive en construcciones de paja y latón y el acceso al agua resulta una tarea penosa.

Además todo se agravó en 2019 cuando las infraestructuras fueron arrasadas por el ciclón Idai: casas, caminos y puentes quedaron en ruinas y las tierras agrícolas inservibles.

Todo sumado supone un evidente caldo de cultivo para que los servicios públicos básicos como la sanidad y la educación resulten tremendamente deficientes.

Asignaturas pendientes

La mejora de la educación, la lucha contra la desnutrición infantil y la garantía de servicios de salud dignos en zonas rurales y urbanas siguen siendo la asignatura pendiente para un país con recursos propios que sortea sus deficiencias con la ayuda de otros países donantes y la intervención de las ONG.

Aunque en el momento de escribir este artículo no hay ningún caso de muerte por coronavirus, se han restringido los accesos desde el exterior y se ha recomendado a la población exponerse lo menos posible.

Esta práctica resulta complicada en el caso de familias rurales que comparten el uso de pozos o se tienen que trasladar en pequeños autobuses donde la masificación es inevitable.

Solo cabe esperar que la pandemia no se cebe con esta y otras poblaciones del continente para no empeorar aún más los problemas crónicos que ya de por sí sufren desde siempre.

Miedo al desastre

Dicen que la perplejidad es la semilla del pensamiento. Aquí andamos perplejos en este apocalipsis con tintes de una de las siete plagas.

Esta perplejidad lleva a cuestionarse en qué empleábamos el tiempo, la destrucción del planeta, el vacío de los minutos en que dejamos correr los días…

Andamos cuestionando nuestro modelo de vida, en la esperanza, tal vez, de hacer fecunda esta perplejidad. Así, se especula con un orden institucional que nos permita una existencia más respetuosa con el medio ambiente, con los demás…

¿Es solo al orden institucional al que debemos confiar este cambio vital? Se habla del individualismo capitalista, del asfixiante control de las administraciones más colectivistas, de si es necesaria una ley aquí y otra ley allá que evite los desastres…

El desastre. Ese es el miedo que sostiene esta perplejidad occidental. En lugares como Mangunde, donde el día a día es una sucesión de tareas ingratas y desabastecimiento, no hay tiempo para la perplejidad.

El umbral de dolor que tanto ocupa a profesionales de la medicina y la psicología en Occidente (tal vez para trivializar o relativizar el sufrimiento ajeno a fin de descargarnos del peso que la tan cacareada empatía nos impone), es equiparable al umbral del miedo.

Siendo este umbral una medida de la percepción personal, aquí estamos todos en el 0’0, sin duda, espantados como una mosca en la contraventana.

Con el miedo en el ADN

En Mozambique, el miedo, por ser constante, no resulta más llevadero. Son generaciones las que crecen con él en el ADN, el mismo ADN que les hace valientes y activos para solucionar problemas.

En la película El niño que domó el viento de Chiwetel Ejiofor, hay una magnífica alegoría de todo esto. Fueron sus propios recursos e ingenio lo que les ayudó a cambiar las cosas, una esperanza de mejora de ese día a día para el sustento básico, el que, una vez cubierto, te deja espacio para la perplejidad existencial

Mozambique, formado por gente luchadora que ha pasado grandes penurias y mira la vida con optimismo, fuerte por dentro y alegre por fuera, ya fue bautizado por Vasco de Gama como a terra da boa gente

No es errático preguntarse si es esta cualidad la que sostiene a este pueblo de tantas calamidades. Y cabe pensar, por supuesto, que ese carácter abierto a la alegría y la esperanza les ayudará también en esta travesía que muchos europeos y occidentales vivimos como un apocalipsis.

Al igual que en Mozambique, en México, mi país, el maíz es uno de los alimentos más primordiales. Se nos considera como ‘gente del maíz’ debido a la gran importancia que tiene en nuestra alimentación: tamales, pozole, tortillas y todo un repertorio de alimentos a base de este cultivo.

México, como productor, se ha visto siempre en desventaja debido a varios factores que nos han afectado, y con el tiempo hemos pasado de ser el cuarto productor de maíz en el mundo al octavo, y hemos llegado a importar más de lo que producimos.

¡Y eso que acogemos a 59 de las 219 variedades hasta ahora registradas de América Latina!

Allá por 1965 existía un organismo público llamado Conasupo, especializado en el mercado agricultor, cuya función era la de regular precios y proteger a los campesinos y consumidores de bajos recursos. 34 años después nuestro gobierno decidió eliminar esta institución dejando indefenso a un mercado valorado en 50.000 millones de dólares.

Varias de las grandes empresas agricultoras como Cargill vieron (y les permitieron) la posibilidad de aprovechar este gran mercado que había quedado libre de regularización. Pero no solo entraron industrias estadounidenses sino también grandes empresas nacionales como Maseca y Minsa (muy populares en nuestra vida diaria).

Más y más trabas

Otro de los factores que nos perjudicó fue el tratado de libre comercio TLCAN, que permitía que tanto Estados Unidos como Canadá podían importar maíz hasta cierta cantidad. Si se pasaban tenían que pagar cierta cantidad pero nuestro gobierno eliminó totalmente esa protección desencadenando una enorme importación de maíz extranjero.

Muchos de los productores de maíz se vieron además en la necesidad de pasarse a la industria avícola y porcina.

En 2016, 12 de las 35 de toneladas del maíz consumido en el país provinieron de nuestro vecino Estados Unidos, cuya producción ya era de más alto rendimiento y, por tanto, el coste resultaba más barato que el nacional.

Por contra, el año pasado (2019) las estadísticas cambiaron un poco y nuestra producción del maíz aumentó un 2.6% en comparación con años anteriores, y además se creó la Ley Federal de Fomento y Protección del Maíz Nativo, que obliga al Estado a proteger la producción y la comercialización del maíz.

Aún así, nos tocará a todos poner nuestro granito de arena ante la gran incertidumbre que enfrentamos con el coronavirus rondando por todos lados, no solo en México o en Mozambique, sino en todo el mundo.

Se cumple un año del ciclón Idai

Un año después del paso del ciclón Idai, Mozambique lucha por recuperar la normalidad.

Mozambique, Malaui y Zimbabue fueron azotados por uno de los peores ciclones tropicales de los que se tiene constancia en África y en todo el hemisferio sur: Idai. Los fuertes vientos, las lluvias torrenciales y las graves inundaciones produjeron daños catastróficos que arrasaron extensas zonas del Canal de Mozambique.

El epicentro de este desastre se situó en la ciudad de Beira, destruida al 90%: “la primera ciudad devastada por el cambio climático”, así lo calificó Graça Machel, ex-primera dama mozambiqueña y activista social, que no hacía más que constatar la realidad. Beira y Mozambique habían sufrido uno de los peores desastres naturales del continente africano.

La primera evaluación que Azada Verde pudo hacer de los proyectos en funcionamiento no fue nada alentadora: edificios asolados, cultivos anegados y destrucción masiva de todo tipo de infraestructuras que desataron una de las peores crisis humanitarias en la historia del país.

Mozambique se enfrentaba a una preocupante situación con más de 2,5 millones de personas necesitadas de ayuda humanitaria.

Idai: un año después

Doce meses más tarde más de 100.000 personas siguen habitando refugios temporales: precarias construcciones, viviendas de listones de madera y lonas sujetas con palos son el escenario en el que parte de la población mozambiqueña vive actualmente.

Se calcula que el 46% de la población del país vive por debajo del umbral de la pobreza, lo que dificulta enormemente enfrentar este tipo de crisis cada vez más frecuentes.

La situación se agrava en las zonas rurales en las que el acceso a una mínimas infraestructuras sanitarias o de saneamiento es verdaderamente dificultoso.

Desesperación entre la gente por el ciclón Idai

Durante todo este tiempo hemos continuado trabajando en el terreno con proyectos que intentan paliar algunas de estas carencias y proporcionar conocimientos para salir adelante. La instalación de nuevas bici-bombas por ejemplo permitirán el acceso al agua para el riego de las parcelas de cultivo.

El fomento de las Asociaciones Agrícolas está teniendo un impacto muy positivo con más de 50 familias beneficiadas a las que se ha proporcionado semillas de diferentes variedades que serán su futuro alimento y además les darán una salida del excedente al mercado para su venta y obtención de ingresos.

Colaboramos en la construcción de un futuro todavía incierto.

Y ahora el Covid-19

En un sistema tan debilitado como el que sufre Mozambique cualquier nuevo desafío puede ser extremadamente perjudicial.

El continente africano atraviesa por momentos críticos teniendo que afrontar diversos frentes: los países orientales están sufriendo un brote de una dañina plaga de langostas mientras que todo el continente debe hacer frente al Covid-19 que ya está presente en muchas zonas.

La progresión de la pandemia en África es todavía una incógnita. Algunos expertos afirman que podría ser diferente por dos motivos: ser la última zona afectada y tener experiencia en gestión de brotes epidémicos como el del ébola pueden jugar a su favor.

El drama del ciclón Idai

La pervivencia del COVID-19 puede verse perjudicada por las cálidas temperaturas de muchos de estos países, lo que parece ser un factor determinante en este virus.

También es relevante que los países de África Subsahariana, la zona más vulnerable del continente, suman una población de 1.200 millones de personas y el 62% de ellas son menores de 25 años. Este factor puede jugar a favor de que muchos de los afectados por el coronavirus no presenten síntomas o sufran procesos menos graves.

Hasta la fecha ya son varios los países que conscientes de la escasez de recursos e infraestructuras sanitarias han optado por medidas drásticas que impidan la expansión de la enfermedad. Se han cerrado escuelas, iglesias, mezquitas, bares, prohibido reuniones multitudinarias… y en muchos de ellos se han cerrado las fronteras aéreas, marítimas y terrestres.

África debe despertar y prepararse para lo peor. La clave del éxito: tomar medidas y prevenir.

Si quieres ayudar en la lucha contra un Covid-19 que ya está presente en Mozambique puedes hacer un donativo pinchando AQUÍ.

Para muchas de las familias del medio rural mozambiqueño el Covid-19 será como una gota más en su permeable capa sobre la que recaen las enfermedades. Su mayor preocupación aún así seguirá siendo otra: conseguir alimento de forma diaria… ¡Comenzamos nuestra gira!

¡Empezamos marzo con mucha ilusión y en familia! Volvimos a Impact Hub Madrid para celebrar uno de nuestros eventos/comida favoritos, la Sexy Salad, donde nos unimos a su magnífica comunidad para exponer nuestros proyectos, avances, propósitos…

Intercambiar ideas y recibir nuevas energías para seguir trabajando, ese fue el exitoso objetivo.

Capitaneada por Chulapa Flow Producciones, esta ‘ensalada solidaria’ consiste en una comida colectiva y solidaria hecha con ingredientes que aportan los propios asistentes. Visto el resultado final está claro que juntos podemos sumar, crear, compartir y disfrutar empezando por algo tan importante y esencial: la comida.

Pero, ¿comeríamos todos los días lo mismo? La respuesta más probable es que NO. No nos
gustaría tener limitada nuestra posibilidad de elegir y mucho menos no poder escoger una alimentación adecuada y variada para nuestros hijos y para nosotros mismos.

La suma de tod@s

En estos días tan difíciles que venimos viviendo por la pandemia del coronavirus, los supermercados han visto agotarse algunos de sus productos, ¡qué rabia no encontrar lo que queríamos!

Sin embargo, con la cooperación, empatía y humanidad de nuestros vecin@s, poco a poco nos hemos organizado y normalizado la situación. Queda mucho trabajo y sacrificio colectivo por delante pero ¡juntos lo conseguiremos!

Porque necesitamos la colaboración de tod@s contra las emergencias sanitarias, climáticas, etc. Recordemos también a los países menos desarrollados, que no tienen la misma capacidad de respuesta ante estos desastres.

Sexy Salad Marzo 2020

Cuando el Covid-19 llegue a Mozambique encontrará un sistema sanitario muy deficiente y sin posibilidad de blindarse contra la pandemia, y el resultado será catastrófico, como ya viene siendo habitual para estas poblaciones.

Apenas se cumple un año del ciclón Idai, que ya propagó otras enfermedades y acumuló pérdidas materiales y humanas.

Es por ello que insistimos en la necesidad de la agroecología y apostar por las energías renovables a nivel global. Hemos visto las huellas que deja el cambio climático: sequías, inundaciones… En los países pobres no hay capacidad de recuperación sin ayuda.

Caminando hacia la Soberanía Alimentaria

En Azada Verde estamos apoyando a los agricultores locales para que saquen adelante sus cosechas, puedan tener comida todo el año y que además esa alimentación sea variada: lograr una soberanía alimentaria que tenga a su vez un impacto positivo en la economía local.

Con nuestra minigira Cineforum: Caminando hacia la Soberanía Alimentaria pretendíamos acercaros estos proyectos y trabajos a todos vosotros.

Tristemente el Covid-19 nos obligó a cancelar y cambiar nuestros planes por razones de seguridad sanitaria. Ojalá pronto podamos retomar las actividades y eventos que quedaron pendientes.

También estamos deseando volver a participar junto a otras organizaciones en eventos como Iniciativas locales contra la emergencia climática, que se llevó a cabo el pasado 11 de marzo en el Espacio Ecooo de Madrid, y donde buscamos forjar sinergias en común y desarrollar ideas para unir esfuerzos y ayudar al desarrollo sostenible.

¿Qué dices? ¿Te apuntas? Déjanos tus datos y te avisamos de nuevos eventos.

Nuestros compañeros en terreno nos cuentan que el Coronavirus ya ha llegado a tierras mozambiqueñas. Desafortunadamente se veía venir porque parece que ante el virus todos somos iguales.

Llegó el Covid-19 y en un visto y no visto, tambaleó todo nuestro día a día.

Supongo que un golpe así, tan inesperado, nos hace más conscientes de la fragilidad que tiene ese futuro que nos pasamos la vida construyendo y de lo interconectados que estamos.

Pero más aún debemos ser conscientes de la magia que aparece cuando todos sumamos, cuando todos vamos a una, porque es cuando escogemos el mundo que queremos.

También hemos aprendido estos días que el virus no discrimina, no entiende de razas, sexos, ni colores.

Esta vez, los de siempre no han sido los primeros, pero desafortunadamente les ha llegado.

El otro día la directora nacional de Salud Pública de Mozambique, Rosa Marlene, reconoció abiertamente que el país no tiene “la capacidad para abordar y diagnosticar el coronavirus. Tenemos otros problemas de salud en este momento” dijo.

Hablamos de un país con 0,075 medicos por cada 1.000 habitantes e infraestructuras inadecuadas para el aislamiento de enfermos. Si a esto le sumamos los altos índices de sida, malaria y tuberculosis…

Pero nosotros seguimos trabajando, en España desde casa y en terreno con las manos en la masa.

Nuevas Bici-Bombas

Luís, Sete y Felipe, nuestro equipo técnico de bici-bombas en el terreno continúa trabajando en los nuevos modelos. El primero viajó la semana pasada a Beira para acabar de realizar todas las compras de materiales y herramientas necesarias para los nuevos sistemas de riego.

Así pues ya estamos ultimando todo para que más familias pedaleen para el desarrollo durante este 2020.

Desde Escolas de Paz hasta la universidad

En Escolas de Paz nuestros técnicos siguen visitando a los niñ@s y a sus familias en sus casas asegurándose de que tienen las necesidades más básicas cubiertas y todo transcurre bien durante estos primeros días de cole.

Ah y tenemos una novedad que nos hace mucha ilusión contaros: vamos a ayudar al primer joven de Escolas de Paz en cursar unos estudios universitarios.

Sí, como lo oís, un niño del proyecto de Escolas tendrá la oportunidad de estudiar una carrera universitaria de Auditoría y Contabilidad, algo que le hace mucha ilusión. Se lo merece… ¿Nos ayudas a ayudarle?

 

Los primeros meses del año son claves para las comunidades rurales donde trabajamos: termina la temporada de lluvias, las familias recogen las mazorcas de maíz y nos preparamos para la nueva campaña de hortalizas.

Claro, los que pueden… Porque sin un sistema de riego no hay hortaliza que crezca, así que los que no tienen acceso al agua recolectan y guardan bien sus reservas de maíz hasta la próxima cosecha. En este caso abril 2021.

Estas reservas de alimentos debían durar 12 meses

Nuestra apuesta: dotar de herramientas y recursos a la población rural para evitar que pasen 8-9 meses al año sin trabajar la tierra ¡porque sin tierra no hay alimentos!

Estos primero meses del año son clave y nuestros técnicos ya están trabajando en ello para que, a finales abril-principios de mayo, esté todo preparado para arrancar la nueva campaña de hortalizas.

¿CÓMO LO HACEMOS?

1. BICI-BOMBAS: Construyendo nuevas bici-bombas y realizando una puesta a punto de las que ya funcionan. A día de hoy ya tenemos 8 listas para empezar a rodar en cuanto asome la nueva estación. Nuestros técnicos trabajan a contrarreloj en nuevas bicimáquinas para que más familias tengan acceso al agua en este 2020.

Para este 2020 somos ambiciosos y queremos construir 50 BICI-BOMBAS para 50 FAMILIAS PEDALEANDO HACIA EL DESARROLLO.

¿QUÉ CONSEGUIRÁS?

  • Que una familia tenga acceso al agua para producir hortalizas, lo que reducirá su riesgo de inseguridad alimentaria.
  • Diversificarás su dieta porque ya no solo tendrán maíz para llevarse a la boca.
  • Les ayudarás a que obtengan ingresos con la venta de las hortalizas en los mercados locales.
  • Esta mejora de la economía familiar permitirá pagar la escuela de sus hijos/as, comprar ropa y calzado, complementar con nuevos alimentos o gastos de transporte…

No está mal, ¿verdad?:

[responsive_vimeo https://vimeo.com/380057251]

2. ASOCIACIONES AGRÍCOLAS: Semanalmente los técnicos agrícolas tienen reuniones con las dos asociaciones agrícolas con las que trabajamos, la de Nhaumue y la de Massane.

Durante los primeros meses del inicio de año se tratan temas como la preparación de las tierras, el mantenimiento de los sistemas de riego, división de parcelas, provisión de herramientas y distribución de semillas.

Este año estamos muy ilusionados porque además de marcarnos como desafío que ambas asociaciones puedan desarrollar la campaña agrícola con normalidad, tenemos por delante un super reto:

INSTALAR UN SISTEMA DE RIEGO SOLAR EN NHAUMUE = 30 FAMILIAS REGANDO GRACIAS A LAS ENERGÍAS RENOVABLES.

El cómo hacemos las cosas importa.

¿QUÉ CONSEGUIRÁS?

  • Que 70 familias (420 personas beneficiadas) tengan acceso al agua para producir hortalizas, lo que reducirá su riesgo de inseguridad alimentaria.
  • Darás oportunidades a las mujeres que son el 65% de los miembros.
  • Fomentarás el sentido de comunidad, porque en la asociación trabajan todos/as juntos/as para mejorar su situación.
  • Diversificarás su dieta porque ya no solo tendrán maíz para llevarse a la boca.
  • Les ayudarás a que obtengan ingresos con la venta de las hortalizas en los mercados locales.
  • Esta mejora de la economía familiar permitirá pagar la escuela de sus hijos/as, comprar ropa y calzado, complementar con nuevos alimentos o gastos de transporte.

Así combatimos el hambre y la desnutrición:

[responsive_vimeo https://vimeo.com/380055222]

¿Quieres pedalear para el desarrollo y apadrinar así de esta manera a una familia durante 3 años proporcionándole todo lo que necesitan para que ellas mismas puedan autoproducirse su propio alimento y tener una dieta variada? ¡Pues no te lo pienses y pincha AQUÍ!

2020, año nuevo, nuevas formas de ayudar y ser solidario con las familias del medio rural mozambiqueño, nuevas zonas donde operaremos, nuevos eventos… VIDAS NUEVAS 🥰
Nuestro objetivo primordial para este nuevo año está claro: SEGUIR CRECIENDO para ayudar cada vez a más y más gente. Así que sí, en ello estamos ¡Y ASÍ VA A SER!

NUEVAS OPCIONES SOLIDARIAS, NUEVAS FORMAS DE DONACIÓN

Una de las novedades que más ilusión nos hace contarte es nuestra nueva modalidad de ser solidario y contribuir a alcanzar la soberanía alimentaria del medio rural mozambiqueño: ¡PEDALEA PARA EL DESARROLLO!

¿En qué consiste? Muy sencillo: con tan solo 20€ al mes conseguirás que una familia entera  (6 miembros de media) pueda ser autosuficiente alimentariamente.

Pero la cosa no acaba ahí porque por primera vez much@s de ell@s también obtendrán unos ingresos que llevar a casa y todo gracias a ti ¿Cómo funciona? A modo de apadrinamiento. ¿Durante cuánto tiempo? Tres años.

¿Qué conseguimos? 

1. Acceso al agua.
2. Eliminar la inseguridad alimentaria.
3. Diversificar la dieta. 
4. Dotar de ingresos a las familias.

¡PORQUE EL CÓMO IMPORTA! ¡NO TODO VALE!

¿Cómo lo conseguimos? 

1. Reciclando.
2. No contaminando (0 emisiones CO2).
3. Con energías renovables.
4. Fortaleciendo las economías locales.
5. Respetando el medioambiente.
6. Mediante la agroecología.

ADEMÁS, durante los 3 años podrás seguir el mes a mes de esa familia: cómo evoluciona, cómo van sus cosechas, cómo trabajan su tierra y cómo esta va rindiendo y progresando, cuánta producción están consiguiendo, cómo todas esas hortalizas cubren sus necesidades alimentarias y cuánto sobrante logran vender en el mercado…

Con tu aportación les provees de una bici-bomba con la que podrán regar su machamba todo el año, las semillas para plantar las verduras y vegetales que ell@s crean más convenientes, herramientas, conocimiento… ¡Todo lo que necesitan!

[responsive_vimeo https://vimeo.com/385065480]

AMPLIAMOS ZONAS DE OPERACIÓN

Este 2020 estaremos también presentes en otra misión: ¡ESTAQUINHA!

¿Qué quiere decir esto? Pues que estaremos presentes en otra zona (a parte de Mangunde) donde tendremos a técnicos trabajando, montando bici-bombas, detectando y en contacto con familias vulnerables que necesitan ayuda, instalándoles las bicis, ayudándoles a que sepan sacarle el máximo partido a la tierra, aconsejándoles con su producción, haciéndoles un seguimiento completo

Trayecto de Magunde a Estaquinha

A más financiación que conseguimos, más ayuda que podemos dar, así de sencillo.

Así que como os decíamos al inicio: año nuevo, y ¡VIDAS NUEVAS que vamos a poder mejorar!

OBJETIVO 2020:
“50 nuevas familias con acceso a una Bici-Bomba de Agua”

Evento Bicicletas para el Desarrollo con Cinecicleta

Algunos de vosotr@s estuvisteis y lo vivísteis. El pasado miércoles 8 de enero organizamos un evento muy bonito junto con nuestros amig@s de Cinecicleta y Ciclosfera.

En él proyectamos dos vídeos nuestros como el que te ponemos un poco más arriba (que estrenamos justo ese día, encuentra 14 minutos para verlo, porque te encantará), el documental de Cinecicleta, donde Carmelo e Isa nos cuentan su increíble experiencia de dos años recorriendo África en bicicleta, y charlamos con los más de 40 asistentes que nos hicieron preguntas muy interesantes.

Todo ello presentado por Dani Cabezas de Ciclosfera. Pero lo mejor fue el cómo. Los vídeos se pudieron ver gracias al pedaleo de una bici que producía la energía necesaria para proyectar los vídeos. Todo 100% sostenible gracias a la fuerza inestimable de las piernas de vari@s de l@s asistentes.

Evento con Cinecicleta

Aquí arriba te dejamos un par de imágenes pero preferimos que vayas a nuestras stories y noticia de IG o al post de Facebook e incluso al DIRECTO que grabamos ese día, donde podrás ver también vídeos y cómo fue todo el evento.

¿Quieres formar parte de todas estas cosas preciosas que se avecinan para este 2020? ¡Hazte soci@!