Toda noticia relacionada con la soberanía alimentaria.

Sistemas Alimentarios Locales Sostenibles

Recientemente, la pandemia de coronavirus ha probado la capacidad que tienen nuestros sistemas alimentarios, mayoritariamente industrializados, para proporcionarnos los alimentos necesarios durante una emergencia. Se han enfrentado a diversos obstáculos como la parálisis de las actividades económicas, alteraciones en las cadenas de transporte, problemas con la importación y la exportación, suministro controlado de mano de […]

Beatrize y su modo de vida, la agricultura familiar

¿Te has preguntado alguna vez cuánto producen las granjas familiares? ¿Cómo de importante es el papel de las familias agricultoras? ¿Cuál es el peso real de la agricultura familiar en la alimentación mundial? Los sistemas alimentarios mundiales se enfrentan a desafíos apremiantes. La necesidad de proporcionar una alimentación saludable y suficiente a toda la población […]

La Soberanía Alimentaria, el futuro de África

Una de las consecuencias de la Era de la Información es la construcción de conceptos que de pronto invaden todos los medios y redes sociales. Algunos de estos conceptos no son nuevos: género, feminismo, sostenibilidad, resiliencia o soberanía alimentaria. Cada vez nos familiarizamos más con estos conceptos pero no siempre tenemos claro su verdadero significado.

En el caso de la soberanía alimentaria es fácil asociarla al hecho de controlar una misma lo que consume. Esto es, producir para consumir. Aparentemente es muy simple. La imagen es la de alguien que cultiva sus propios vegetales o cría a sus animales para alimentarse de ellos.

El concepto, base de nuestra filosofía, implica asegurar sistemas alimentarios locales a partir de la construcción y el respeto de los conocimientos, habilidades y culturas locales, protegiendo el medio ambiente

La agricultura familiar es la representante del concepto de soberanía alimentaria y, si bien la obtención de beneficios no está entre sus objetivos, el excedente sí forma parte de sus metas puesto que se necesita otro tipo de bienes de consumo para vivir y porque la actividad requiere de un mantenimiento, opción de mejora y diversificación de servicios.

Modificar el actual sistema de producción de alimentos favoreciendo esta actividad (que también puede partir de cooperativas) y frenar la invasión de las grandes empresas que se ven además favorecidas en las salidas de mercado, implican una intervención política.

Derecho a la autogestión

¿Por qué es importante esto en Mozambique? Busquemos la respuesta a esta pregunta con un acercamiento a sus devenires políticos e historia.

La agricultura familiar en Mozambique constituye, como en la mayoría de los países del África subsahariana, una actividad económica que ocupa a gran parte de la población, pudiendo en algunos casos alcanzar a incluso más del 75% de la población

Aquí, la situación política, bélica, climatológica o de extorsión externa, ha hecho imposible conseguir una situación de justicia social o de justicia alimentaria más concretamente, por apuntar otro nuevo término.

La soberanía alimentaria mozambiqueña

La subsistencia agrícola ya era un camino en la cuerda floja en la época del colonialismo portugués, que hacía virguerías para controlar a un campesinado que, a pesar de estar sometido, no era siempre fácil de manejar, pues Mozambique es un país con mucha diversidad lingüística.

Además, la organización social estaba (y está) muy condicionada por las tradiciones y el reconocimiento del liderazgo, por lo que los invasores crearon un sistema organizativo en el que fueran los mismos agricultores los que representaran sus propios intereses.

La estructura piramidal se coronaba en última instancia por una especie de mediadores que, siendo nativos, velaban finalmente por los intereses de dicha administración colonial. Lo que vino a llamarse Autoridades Comunitarias cuya composición aún hoy sigue condicionando la vida social y política del país.

Recursos y medio ambiente

Tras la independencia del país, el Gobierno, de corte leninista, impedía la cabida de los propietarios agrícolas en su modelo político colectivista, entendiendo que dichos propietarios deberían terminar integrándose en cooperativas o empresas estatales.

Más adelante, las políticas de ajuste estructural impuestas por el FMI y el Banco Mundial, integraron a los pequeños propietarios (y el masculino no es genérico) en un sistema en que la extracción a precios bajos resultó desfavorable para estos. 

Aún hoy, la escasez de recursos públicos destinados al sector agrario impide la mejora de medios tecnológicos, el reparto de ayudas, un acceso a las semillas cada vez más controlado por las grandes multinacionales y encima facilita la invasión del monocultivo, que les aboca a la cesión de sus tierras y a un deterioro del medio ambiente. 

Desde Azada Verde trabajamos contra corriente, puesto que precisamente intervenimos para paliar todos estos menoscabos.

Así, la fabricación de bici-bombas para la agricultura familiar y el uso de una bomba solar para el riego en las cooperativas son solo un pequeña parte de todo un plan:

  • facilitamos el acceso al agua (tecnología limpia) y apoyamos en el mantenimiento
  • proporcionamos semillas
  • y potenciamos la asociación agrícola para evitar, gracias a cosechas diversas y abundantes, que la tierra caiga en manos de grandes multinacionales.

¿Y tú? ¿Quieres sumarte a este nuevo movimiento que salva la vida de familias vulnerables en países en vías de desarrollo y además respetando el medio ambiente y frenando el cambio climático? ¡Pues HAZTE SOCI@ de Azada Verde!

Claves para erradicar la inseguridad alimentaria

Desde 2015, uno de los objetivos de la comunidad global para el desarrollo sostenible es erradicar la inseguridad alimentaria para antes de 2030. ¿Es esto factible a día de hoy? Te contamos las claves según los expertos.

Mejorar la vida de millones de personas vulnerables que vieron alterada su vida por los conflictos, fenómenos climáticos extremos y otros desastres, es necesario para evitar la emigración involuntaria, terminar con la violencia y garantizar los derechos fundamentales.

Inevitablemente las restricciones mundiales de circulación y los muros comerciales, por el control de la pandemia de coronavirus, ha desatado el pánico. La cadena de suministros de alimentos se vio afectada, las exportaciones y las importaciones se alteraron, aumentó la demanda y los precios incrementaron.

Muchos trabajadores agrícolas migrantes se vieron confinados mientras que los alimentos no cosechados, por la falta de mano de obra, se pudrían en los campos.

El trigo y el arroz, alimentos básicos, han subido entre de un 8% y un 25% respectivamente. En Nigeria, por ejemplo, el precio del arroz aumentó un 30% a finales de marzo.

Las personas perjudicadas tienen que pedir comida, se mal alimentan o simplemente no comen. En los países más pobres el resultado es devastador: aproximadamente 2.000 millones de personas están en riesgo de pobreza extrema.

1. Menos aranceles

Para Máximo Torero, economista jefe de la ONU para la Alimentación y la Agricultura en Roma, eliminar las barreras comerciales tanto para importar como para exportar “sería una solución”.

Suprimir los impuestos y bajar los aranceles de importación puede activar los envíos mundiales, siempre tomando las precauciones necesarias para la seguridad de los trabajadores y el transporte seguro de la mercancía.

El economista apuesta también por el comercio regional y/o entre países colindantes. Sobre todo que los gobiernos trabajen en equipo y den una rápida respuesta llevando los alimentos de donde se producen a donde más se necesitan.

Es importante lograr un equilibrio entre mantener el flujo de alimentos y proteger la salud pública, reduciendo la incertidumbre con mayor transparencia sobre los datos de las existencias disponibles y evitar que los ciudadanos prefieran la muerte antes que la depresión económica que surge por contener el virus.

2. Más ayudas

La clave para Abhijit Banerjee, profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts y ganador del Premio Nobel de Economía 2019, sería no abandonar ni reducir los programas de ayuda que hasta ahora impulsaban la trayectoria de miles de familias, de lo contrario caerían en la pobreza y es posible que no salieran de ella.

Con todos los países afectados, se tiende a limitar la ayuda que las poblaciones en desarrollo necesitan pero para evitar la devastación en grandes proporciones, los países deben gastar más.

Las economías se recuperaron de crisis anteriores porque los gobiernos intervinieron con grandes paquetes de gastos como el Plan Marshall.

De lo contrario, podría formarse un problema cíclico como comenta Natalia Linos, directora ejecutiva del Centro François-Xavier Bagnoud de Salud y Derechos Humanos de la Universidad de Harvard: la mala alimentación provoca enfermedades y estas conducen a la pobreza y a la inseguridad alimentaria.

Con la Covid-19, la gente con menos recursos se expone más al virus porque no puede abastecerse de comida, tienen que salir con mayor frecuencia a buscar alimentos y si trabajan no pueden hacerlo desde casa.

La OMS recomienda garantizar la atención sanitaria básica para atender la desnutrición y emplear mecanismos de detección en los hogares con inseguridad alimentaria.

Si la evidencia epidemiológica obliga a mantener las restricciones se deben tomar medidas adecuadas para aliviar el hambre como resultado de estas.

3. Agroecología innovadora

Otra idea que está funcionando actualmente según la Dra. Shailaja Fennell, profesora titular de la Universidad de Cambridge, es la creación de un nuevo modelo de distribución donde los agricultores lleven sus propios productos a los hogares locales.

Beatrize con su hija y nieta, 3 generaciones de agricultoras mozambiqueñas

La agricultura es su medio de vida

La agricultura es la principal fuente de sustento para el 86% de la población rural del mundo y es clave en el desarrollo internacional. La solución para la gestión de la inseguridad alimentaria consiste en la capacidad de las comunidades para emprender prácticas agroecológicas locales innovadoras.

Así como otras iniciativas que enfatizan la importancia de la creatividad en la preparación de los alimentos, el cambio de las recetas para utilizar productos de temporada y lo que queda en el armario, tanto en los países acomodados como en vía de desarrollo.

El ejemplo de Mozambique

En Mozambique los ciclones del año pasado destruyeron las plantaciones y los precios de los alimentos subieron, agravando una crisis alimentaria en curso y más de 67.000 niños menores de cinco años sufrieron desnutrición severa y el 42,6% tuvo problemas de crecimiento.

Los hogares más vulnerables se vieron obligados a reducir la frecuencia y la cantidad de las comidas, recurrieron a alimentos más baratos y/o a alimentos silvestres, menos deseados y menos recomendados. ¿Sería posible prevenir y aliviar estos impactos negativos?

Está claro que lidiar con una emergencia sanitaria y con la inseguridad alimentaria que amenaza la vida de millones de personas no es fácil, pero con la cooperación, la voluntad y el buen hacer de personas como tú y muchos otros podemos conseguirlo.

¡Apuesta por un futuro fuerte y súmate al cambio!

Agricultores mozambiqueños luchando por su soberanía alimentaria

Hace tiempo que numerosas organizaciones y personas comprometidas con la preservación del medio ambiente y la justicia económica vienen denunciando la insostenibilidad de nuestra soberanía alimentaria y sistema de producción agrícola.

Cuando nos sobrevino el Covid-19, las sociedades agrícolas estaban demandando un cambio en la regulación de las políticas de producción alimentaria. Esto implica un cambio de modelo económico que podría entenderse como una utopía deseable

Repasar las causas que generaron este desequilibrio y las razones de estas demandas puede ser un buen ejercicio de reflexión durante el confinamiento.

Las organizaciones agrarias y campesinas denuncian que los precios percibidos por quienes producen los alimentos no reflejan el valor real ni los costes de producción, y que el precio pagado por quienes consumen esos alimentos son desproporcionados con respecto a lo percibido por quienes los producen.

Justicia económica y medioambiental

Numerosos expertos consideran que la sostenibilidad del sistema alimentario ha de ser un objetivo global y urgente, ya que con la comida que se desecha podría alimentarse a 2.000 millones de personas, y aún hay 240 millones que pasan hambre, principalmente en el continente africano.

Nadie puede negar el placer de comer un aguacate fuera de temporada, sobre todo en países en los que este fruto no es autóctono. La libertad de poder comer (y de poder cultivar) productos como este, chocan frontalmente con la justicia económica y medioambiental.

Libertad, según la RAE, es la facultad y derecho individual para hacer todo aquello que las leyes no prohíben y que no perjudique a los demás. Las libertades conquistadas tras la Revolución Industrial a veces se sustentan sociológica y políticamente en prácticas que obvian este aspecto: el de no perjudicar a los demás.

Otra cuestión es si esas leyes a las que se alude perjudican o no a terceros. Al hilo de lo que denuncian las organizaciones agrarias y campesinas, podríamos hacer un poco de historia.

Superproducción de cultivos y cambio climático 

Los gremios han existido casi desde los orígenes de la civilización, cuando las personas comenzaron a especializarse en determinadas tareas sociales: pastores, tejedores, alfareros, agricultores, sacerdotes, médicos, etc.

En Europa y sus colonias en América, las corporaciones gremiales jugaron un papel importante durante la etapa precapitalista, pero luego estuvieron prohibidas debido a que se consideraban contrarias a la libertad de mercado.

Lo cierto es que asociarse en estructuras organizadas permitió evitar el abuso en la producción y la competencia desleal en los precios.

La cuestionable evolución de la civilización lleva hoy a esquilmar bosques, a la desertización y a una superproducción de cultivos que pueden permitirse una rebaja en los precios, entre otras cosas.

¿Qué problemas genera nuestro sistema agroalimentario actual?

  • La liberalización en el sector, que incluso cotiza en bolsa
  • La premisa de producción de alimentos sin límite
  • La no vinculación a políticas de nutrición o sanitarias
  • La desregularización del sistema, ya que se rige por las leyes de la economía de mercado
  • La falta de consideración del impacto ambiental que supone y que cada día influye más en el cambio climático

Las consecuencias: se han incrementado los monocultivos (maíz, soja, trigo…), lo que conlleva una pérdida de biodiversidad agrícola que acelera la erosión del suelo; se usan de fertilizantes químicos que han contaminado agua dulce y océanos; y aumenta la emisión de gases de efecto invernadero, entre otras.

Sin embargo, con la llegada de la pandemia, esta forma de producción agrícola se erige como la salvación ante la situación de confinamiento.

Costes inasumibles para las pequeñas

Esos distribuidores e intermediarios cuya ética mercantil estaba siendo puesta en cuestión ante las protestas de las pequeñas sociedades agrícolas, son ahora, los héroes de la situación

Más de 600 organizaciones de todo el estado español exigen medidas para apoyar la producción y comercialización agroalimentaria de pequeña escala, el ámbito agroecológico y la economía local.

Dos beneficiarias del proyecto de Asociaciones Agrícolas

Angelina y Augusta, dos de las beneficiarias del proyecto de Asociaciones Agrícolas de Azada Verde

Reclaman la apertura de los mercados alimentarios, apostar desde la administración por las producciones locales o medidas fiscales como la exención del pago de autónomos a las pequeñas granjas.

Por otra parte, el cierre generalizado de los mercados alimentarios por la interpretación excesivamente restrictiva de muchos gobiernos locales y autonómicos provoca que las prohibiciones decretadas por el estado de alarma ante la pandemia del COVID-19 estén generando costes inasumibles a los productores y las productoras locales.

La gran empresa se apropia de África

Esta situación está afectando profundamente a sus modos de vida, además de estar incrementando el desperdicio alimentario por la imposibilidad de dar salida a sus productos y, lo que es más grave, que no lleguen a la ciudadanía alimentos básicos, frescos y más sanos frente a los procesados. 

Pero sucede que las grandes empresas se están apropiando, además, de vastas extensiones de tierra en el continente más hambriento del planeta.

Recientemente ha salido a la luz que unos 600 millones de libras del dinero que Reino Unido destina a la ayuda al desarrollo, cortesía de los contribuyentes, están siendo aprovechados por las grandes empresas para incrementar sus beneficios en África a través de la Nueva Alianza para la Seguridad Alimentaria y la Nutrición.

A cambio de recibir ayuda económica e inversiones empresariales, los países africanos tienen que cambiar sus leyes para facilitar a las empresas la adquisición de tierras, el control del suministro de semillas y el de los productos de exportación.

Más apoyo y distribución justa

El año pasado, el director de Global Justice Now, Nick Dearden, dijo que esto es “exactamente lo contrario de lo que se necesita, que es apoyar a los pequeños agricultores y una distribución más justa de la tierra y los recursos para dar a los países africanos mayor control sobre sus sistemas alimentarios”.

Etiopía, Ghana, Tanzania, Burkina Faso, Costa de Marfil, Mozambique, Nigeria, Benín, Malawi y Senegal participan en la Nueva Alianza.

Agricultores de la asociación de Nhaumue

El actual paradigma se basa en el supuesto de que los países en desarrollo necesitan adoptar políticas neoliberales y que el dinero público, bajo el disfraz de las ayudas, debería facilitar este proceso. 

Durante generaciones los agricultores han estado guardando e intercambiando semillas entre ellos. Esto les ha proporcionado un cierto grado de independencia y les ha permitido innovar, mantener la biodiversidad, adaptar las semillas a las condiciones climáticas y defenderse de las enfermedades vegetales.

Semillas híbridas, solo para grandes

Sin embargo, las grandes empresas de semillas, con la ayuda de la Fundación Gates, del gobierno estadounidense y de otros donantes de ayuda, están contemplando nuevas formas de aumentar su nivel de penetración en el mercado, desplazando los sistemas de semillas de los propios agricultores.

Las semillas híbridas comercializadas por estas empresas a menudo producen mayores cosechas la primera vez que son plantadas, pero con la segunda generación de semillas se obtiene una cosecha menor y los cultivos desarrollan caracteres imprevisibles, que los hace inadecuados para su conservación y uso posterior.

Phil Bereano, activista por la soberanía alimentaria dentro de AGRA Watch, advierte que  las empresas occidentales solo eligieron los aspectos más rentables de la cadena de producción de alimentos, mientras que dejaron que el sector público de África corriera con los gastos de los aspectos que no resultaban rentables, lo que mejoró la rentabilidad a lo largo de la cadena.

En Mozambique la agricultura lo es todo

En Mozambique el sector agrícola representa alrededor del 30% del PIB y el 25% del total de exportaciones (alimentos y materias primas agrícolas). La agricultura, que emplea al 80% de la fuerza de trabajo, es la principal fuente de ingresos para más de un 70% de la población

Algunas empresas agrícolas han expulsado de sus tierras a los pequeños agricultores. Bananalandia, una explotación de 1.400 hectáreas cercana a Maputo, ha mejorado la vida de la población local: da empleo a 2.800 personas y ha construido carreteras, escuelas y tendido líneas eléctricas.

Instalación bici-bomba

Carga y transporte de una de nuestras bici-bombas

También ha ayudado a convertir Mozambique en país exportador de plátanos. Sin embargo, son muchas las personas, antiguas propietarias de las pequeñas fincas familiares, que se han quedado sin nada.

Estas tierras de las afueras de Maputo son la imagen que resume las opciones agrícolas de África: ¿la producción de alimentos se hará en enormes plantaciones como Bananalandia o en las pequeñas explotaciones llamadas machambas?

La diversificación, mayor resiliencia

Es frecuente que se transmita a la sociedad a través de los medios de comunicación y los estamentos políticos que el hambre, y las crisis alimentarias en general, tienen un origen en el propio sector terciario: malas cosechas, tecnologías anticuadas, falta de cultura, cuestiones meteorológicas adversas, falta de capacidad de almacenamiento, etc.

Pero lo cierto es que el hambre, si bien los mencionados factores tienen su influencia, tiene que ver mucho más con el papel de las grandes entidades financieras, la tolerancia política e institucional frente a las grandes estrategias especulativas, o el papel de las grandes multinacionales del agronegocio, que con la cantidad de alimento producido.

No se trata de aumentar los rendimientos, sino de permitir las técnicas agrícolas que han “funcionado” durante milenios y los sistemas productivos diversificados que otorgan resiliencia ante las adversidades.

No se trata de introducir capital financiero en el mundo agrario sino de permitir que la estructura de precios sea justa, que las decisiones sobre cuánto, cómo y dónde comercializar las producciones recaigan sobre las personas que producen el alimento, otorgándoles independencia y soberanía.

No se trata de convertir el paisaje, los alimentos y los medios de producción en mercancías, sino de garantizar el acceso a estos como derecho fundamental y universal.

FUENTES: SOBERANÍA ALIMENTARIA (biodiversidad y culturas), National Geographic

Al igual que en Mozambique, en México, mi país, el maíz es uno de los alimentos más primordiales. Se nos considera como ‘gente del maíz’ debido a la gran importancia que tiene en nuestra alimentación: tamales, pozole, tortillas y todo un repertorio de alimentos a base de este cultivo.

México, como productor, se ha visto siempre en desventaja debido a varios factores que nos han afectado, y con el tiempo hemos pasado de ser el cuarto productor de maíz en el mundo al octavo, y hemos llegado a importar más de lo que producimos.

¡Y eso que acogemos a 59 de las 219 variedades hasta ahora registradas de América Latina!

Allá por 1965 existía un organismo público llamado Conasupo, especializado en el mercado agricultor, cuya función era la de regular precios y proteger a los campesinos y consumidores de bajos recursos. 34 años después nuestro gobierno decidió eliminar esta institución dejando indefenso a un mercado valorado en 50.000 millones de dólares.

Varias de las grandes empresas agricultoras como Cargill vieron (y les permitieron) la posibilidad de aprovechar este gran mercado que había quedado libre de regularización. Pero no solo entraron industrias estadounidenses sino también grandes empresas nacionales como Maseca y Minsa (muy populares en nuestra vida diaria).

Más y más trabas

Otro de los factores que nos perjudicó fue el tratado de libre comercio TLCAN, que permitía que tanto Estados Unidos como Canadá podían importar maíz hasta cierta cantidad. Si se pasaban tenían que pagar cierta cantidad pero nuestro gobierno eliminó totalmente esa protección desencadenando una enorme importación de maíz extranjero.

Muchos de los productores de maíz se vieron además en la necesidad de pasarse a la industria avícola y porcina.

En 2016, 12 de las 35 de toneladas del maíz consumido en el país provinieron de nuestro vecino Estados Unidos, cuya producción ya era de más alto rendimiento y, por tanto, el coste resultaba más barato que el nacional.

Por contra, el año pasado (2019) las estadísticas cambiaron un poco y nuestra producción del maíz aumentó un 2.6% en comparación con años anteriores, y además se creó la Ley Federal de Fomento y Protección del Maíz Nativo, que obliga al Estado a proteger la producción y la comercialización del maíz.

Aún así, nos tocará a todos poner nuestro granito de arena ante la gran incertidumbre que enfrentamos con el coronavirus rondando por todos lados, no solo en México o en Mozambique, sino en todo el mundo.

Los primeros meses del año son claves para las comunidades rurales donde trabajamos: termina la temporada de lluvias, las familias recogen las mazorcas de maíz y nos preparamos para la nueva campaña de hortalizas.

Claro, los que pueden… Porque sin un sistema de riego no hay hortaliza que crezca, así que los que no tienen acceso al agua recolectan y guardan bien sus reservas de maíz hasta la próxima cosecha. En este caso abril 2021.

Estas reservas de alimentos debían durar 12 meses

Nuestra apuesta: dotar de herramientas y recursos a la población rural para evitar que pasen 8-9 meses al año sin trabajar la tierra ¡porque sin tierra no hay alimentos!

Estos primero meses del año son clave y nuestros técnicos ya están trabajando en ello para que, a finales abril-principios de mayo, esté todo preparado para arrancar la nueva campaña de hortalizas.

¿CÓMO LO HACEMOS?

1. BICI-BOMBAS: Construyendo nuevas bici-bombas y realizando una puesta a punto de las que ya funcionan. A día de hoy ya tenemos 8 listas para empezar a rodar en cuanto asome la nueva estación. Nuestros técnicos trabajan a contrarreloj en nuevas bicimáquinas para que más familias tengan acceso al agua en este 2020.

Para este 2020 somos ambiciosos y queremos construir 50 BICI-BOMBAS para 50 FAMILIAS PEDALEANDO HACIA EL DESARROLLO.

¿QUÉ CONSEGUIRÁS?

  • Que una familia tenga acceso al agua para producir hortalizas, lo que reducirá su riesgo de inseguridad alimentaria.
  • Diversificarás su dieta porque ya no solo tendrán maíz para llevarse a la boca.
  • Les ayudarás a que obtengan ingresos con la venta de las hortalizas en los mercados locales.
  • Esta mejora de la economía familiar permitirá pagar la escuela de sus hijos/as, comprar ropa y calzado, complementar con nuevos alimentos o gastos de transporte…

No está mal, ¿verdad?:

[responsive_vimeo https://vimeo.com/380057251]

2. ASOCIACIONES AGRÍCOLAS: Semanalmente los técnicos agrícolas tienen reuniones con las dos asociaciones agrícolas con las que trabajamos, la de Nhaumue y la de Massane.

Durante los primeros meses del inicio de año se tratan temas como la preparación de las tierras, el mantenimiento de los sistemas de riego, división de parcelas, provisión de herramientas y distribución de semillas.

Este año estamos muy ilusionados porque además de marcarnos como desafío que ambas asociaciones puedan desarrollar la campaña agrícola con normalidad, tenemos por delante un super reto:

INSTALAR UN SISTEMA DE RIEGO SOLAR EN NHAUMUE = 30 FAMILIAS REGANDO GRACIAS A LAS ENERGÍAS RENOVABLES.

El cómo hacemos las cosas importa.

¿QUÉ CONSEGUIRÁS?

  • Que 70 familias (420 personas beneficiadas) tengan acceso al agua para producir hortalizas, lo que reducirá su riesgo de inseguridad alimentaria.
  • Darás oportunidades a las mujeres que son el 65% de los miembros.
  • Fomentarás el sentido de comunidad, porque en la asociación trabajan todos/as juntos/as para mejorar su situación.
  • Diversificarás su dieta porque ya no solo tendrán maíz para llevarse a la boca.
  • Les ayudarás a que obtengan ingresos con la venta de las hortalizas en los mercados locales.
  • Esta mejora de la economía familiar permitirá pagar la escuela de sus hijos/as, comprar ropa y calzado, complementar con nuevos alimentos o gastos de transporte.

Así combatimos el hambre y la desnutrición:

[responsive_vimeo https://vimeo.com/380055222]

¿Quieres pedalear para el desarrollo y apadrinar así de esta manera a una familia durante 3 años proporcionándole todo lo que necesitan para que ellas mismas puedan autoproducirse su propio alimento y tener una dieta variada? ¡Pues no te lo pienses y pincha AQUÍ!

2020, año nuevo, nuevas formas de ayudar y ser solidario con las familias del medio rural mozambiqueño, nuevas zonas donde operaremos, nuevos eventos… VIDAS NUEVAS 🥰
Nuestro objetivo primordial para este nuevo año está claro: SEGUIR CRECIENDO para ayudar cada vez a más y más gente. Así que sí, en ello estamos ¡Y ASÍ VA A SER!

NUEVAS OPCIONES SOLIDARIAS, NUEVAS FORMAS DE DONACIÓN

Una de las novedades que más ilusión nos hace contarte es nuestra nueva modalidad de ser solidario y contribuir a alcanzar la soberanía alimentaria del medio rural mozambiqueño: ¡PEDALEA PARA EL DESARROLLO!

¿En qué consiste? Muy sencillo: con tan solo 20€ al mes conseguirás que una familia entera  (6 miembros de media) pueda ser autosuficiente alimentariamente.

Pero la cosa no acaba ahí porque por primera vez much@s de ell@s también obtendrán unos ingresos que llevar a casa y todo gracias a ti ¿Cómo funciona? A modo de apadrinamiento. ¿Durante cuánto tiempo? Tres años.

¿Qué conseguimos? 

1. Acceso al agua.
2. Eliminar la inseguridad alimentaria.
3. Diversificar la dieta. 
4. Dotar de ingresos a las familias.

¡PORQUE EL CÓMO IMPORTA! ¡NO TODO VALE!

¿Cómo lo conseguimos? 

1. Reciclando.
2. No contaminando (0 emisiones CO2).
3. Con energías renovables.
4. Fortaleciendo las economías locales.
5. Respetando el medioambiente.
6. Mediante la agroecología.

ADEMÁS, durante los 3 años podrás seguir el mes a mes de esa familia: cómo evoluciona, cómo van sus cosechas, cómo trabajan su tierra y cómo esta va rindiendo y progresando, cuánta producción están consiguiendo, cómo todas esas hortalizas cubren sus necesidades alimentarias y cuánto sobrante logran vender en el mercado…

Con tu aportación les provees de una bici-bomba con la que podrán regar su machamba todo el año, las semillas para plantar las verduras y vegetales que ell@s crean más convenientes, herramientas, conocimiento… ¡Todo lo que necesitan!

[responsive_vimeo https://vimeo.com/385065480]

AMPLIAMOS ZONAS DE OPERACIÓN

Este 2020 estaremos también presentes en otra misión: ¡ESTAQUINHA!

¿Qué quiere decir esto? Pues que estaremos presentes en otra zona (a parte de Mangunde) donde tendremos a técnicos trabajando, montando bici-bombas, detectando y en contacto con familias vulnerables que necesitan ayuda, instalándoles las bicis, ayudándoles a que sepan sacarle el máximo partido a la tierra, aconsejándoles con su producción, haciéndoles un seguimiento completo

Trayecto de Magunde a Estaquinha

A más financiación que conseguimos, más ayuda que podemos dar, así de sencillo.

Así que como os decíamos al inicio: año nuevo, y ¡VIDAS NUEVAS que vamos a poder mejorar!

OBJETIVO 2020:
“50 nuevas familias con acceso a una Bici-Bomba de Agua”

Evento Bicicletas para el Desarrollo con Cinecicleta

Algunos de vosotr@s estuvisteis y lo vivísteis. El pasado miércoles 8 de enero organizamos un evento muy bonito junto con nuestros amig@s de Cinecicleta y Ciclosfera.

En él proyectamos dos vídeos nuestros como el que te ponemos un poco más arriba (que estrenamos justo ese día, encuentra 14 minutos para verlo, porque te encantará), el documental de Cinecicleta, donde Carmelo e Isa nos cuentan su increíble experiencia de dos años recorriendo África en bicicleta, y charlamos con los más de 40 asistentes que nos hicieron preguntas muy interesantes.

Todo ello presentado por Dani Cabezas de Ciclosfera. Pero lo mejor fue el cómo. Los vídeos se pudieron ver gracias al pedaleo de una bici que producía la energía necesaria para proyectar los vídeos. Todo 100% sostenible gracias a la fuerza inestimable de las piernas de vari@s de l@s asistentes.

Evento con Cinecicleta

Aquí arriba te dejamos un par de imágenes pero preferimos que vayas a nuestras stories y noticia de IG o al post de Facebook e incluso al DIRECTO que grabamos ese día, donde podrás ver también vídeos y cómo fue todo el evento.

¿Quieres formar parte de todas estas cosas preciosas que se avecinan para este 2020? ¡Hazte soci@!

Venta en mercados locales

En la primera temporada financiada 100% por Azada Verde, 30 familias de nuestras Asociaciones Agrícolas de Nhaumue (unas 180 personas) han conseguido generar más de 100€ de beneficios de media cada una; y nuestras 5 bici-bombas han generado unos beneficios totales de 1.037€, en una muy difícil temporada castigada por el terrible ciclón Idai que asoló el centro de Mozambique en marzo.

Antes de la temporada de lluvias que da paso al cultivo del maíz, cerramos la difícil temporada de hortalizas 2019 con unos números que nos llenan de alegría: nuestras Asociaciones Agrícolas han generado unos 217.000 meticales (3.123€) de beneficios netos y nuestras Bici-bombas unos 72.166 (1.037€).

Tras un año dificilísimo marcado por el paso del ciclón Idai que afectó de lleno a las zonas donde trabajamos, nos es muy grato contaros que habéis generado economía y aliviado la vida de unas 35 familias del medio rural mozambiqueño.

¿Sabéis lo que es haber contribuido a que cada una de estas familias haya podido obtener unos beneficios de casi 120€ de media en los últimos 6 meses? Y todo gracias a la soberanía alimentaria que vuestras aportaciones les han reportado.

Os puede parecer poco quizá porque los número que aquí barajamos son mucho más altos, pero creednos, para ell@s es mucho, ES TODO.

Las mujeres de Asociaciones Agrícolas

Mayoría de mujeres beneficiarias

Se trata de la primera campaña financiada 100% por nosotros, POR VOSOTR@S.

Una campaña que ha permitido, además de esos beneficios de los que os hablamos, que 35 familias, no solo tengan una alimentación cuando un ciclón había arrasado todas sus cosechas de maíz, sino también una dieta variada en verduras y hortalizas, todo un salvavidas.

Más de 200 personas beneficiadas

Hablamos de más de 200 personas que han recibido sus semillas, orientación y acceso al agua para sacarle el máximo rendimiento a sus tierras; han cultivado y cosechado su propio alimento; y además han sido capaces de vender aquello que no necesitaban para su propio consumo (un 80%) en los mercados locales, generando unos ingresos extra que les han salvado el año, y quien sabe si la vida.

Y liderado por ELLAS, porque el 90% de las beneficiarias de la Asociación Agrícola de Nhaumue han sido mujeres, que por primera vez serán quienes traerán el dinero al hogar.

Las beneficiarias de Asociaciones Agrícolas vendiendo en el mercado

Este año los productos de mejor rendimiento han sido los tomates, las cebollas, la col y el repollo, pero su gama de cultivo ha sido más amplia.

Bici-bombas para el Desarrollo

Mabore, Chico, Luis Farias, Francisco Paulino… Todos ellos, beneficiarios de nuestras bici-bombas, han demostrado lo providencial que supone un mecanismo que les dé un acceso al agua que les saca del ostracismo del maíz.

Mabore por ejemplo ha conseguido unos beneficios ¡de 456€! con la venta de sus tomates en los mercados. Hablamos todo el tiempo de beneficios netos, recordad que cada uno debe devolver el precio de las semillas que les damos al inicio de la temporada, allá por el mes de abril.

Increíble la tabla de salvación que vuestra ayuda mensual les supone.

Bici-bombas beneficiarios

Ahora toca recoger todos los sistemas de riego para prepararse para la época de lluvias y la campaña de maíz, que durará hasta febrero-marzo, cuando nos volveremos a preparar ¡para la nueva campaña 2020!