¿Estamos al borde de un desastre climático?

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Por primera vez, los principales científicos del planeta vincularon, en un informe publicado el lunes, las emisiones de gases de efecto invernadero con el tipo de desastres provocados por un clima más cálido, que han tocado todos los rincones del mundo este año: lluvias extremas en Alemania y China, sequías brutales en el oeste de EE. UU., un ciclón que arrasó parte de Filipinas y otros eventos compuestos por incendios forestales y olas de calor, que van desde el noroeste del Pacífico hasta Siberia, Grecia y Turquía.

Este es el mundo que tenemos hoy, con una temperatura 1,1 grados centígrados por encima de la que teníamos en la era preindustrial, gracias en gran parte, a la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas natural.

Pero hay algo aún más sombrío: no hay escenario en el nuevo análisis del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas en el que el mundo pueda evitar superar el umbral de los 1,5 grados centígrados que Estados Unidos, la UE y varios otros países, se habían fijado como objetivo.

Esos números tienen consecuencias en el mundo real para miles de millones de personas, con impactos en cascada en la agricultura, las migraciones humanas e incluso las guerras, según han advertido numerosos estudios en las últimas décadas.

Las olas de calor extremo, que hace tiempo solo se daban un par de veces por siglo, con un incremento de 1,5 grados golpearían a la tierra cada seis años, según recoge el IPCC. Y con un incremento de hasta 2 grados centígrados, se producirían cada cuatro años.

El cambio climático inducido por el hombre ya está afectando a muchos fenómenos meteorológicos y climáticos extremos en todas las regiones del mundo”, concluyeron los autores del IPCC en el resumen del informe que reunió a 234 autores de 66 países para analizar más de 14.000 estudios. “La evidencia de cambios extremos observados como olas de calor, fuertes precipitaciones, sequías y ciclones tropicales y, en particular, su atribución a la influencia humana, se ha fortalecido desde el último informe publicado en 2013″.

El objetivo de las naciones de reducir el consumo de combustibles fósiles se ha vuelto mucho más ambicioso en los últimos años, sobre todo en la Unión Europea desde la adopción del Acuerdo Climático de París de 2015, y más recientemente, en otros países como Estados Unidos y China.

Pero una cosa es llegar a un acuerdo, y otra muy distinta, es ponerse a trabajar para evitar un desastre climático y reducir la contaminación que altera el clima y que genera catástrofes, que en un punto, parecieron estar en un futuro muy lejano.

El informe del IPCC subraya la abrumadora urgencia de hacerlo en este momento, y la próxima cumbre climática de la ONU en Glasgow debe ser un punto de inflexión«, dijo el enviado climático de Estados Unidos, John Kerry, en un comunicado. “El mundo debe unirse antes de que la capacidad de limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados esté fuera de nuestro alcance. Como deja claro el IPCC, los impactos de la crisis climática, desde el calor extremo hasta los incendios forestales, las lluvias intensas y las inundaciones, seguirán intensificándose a menos que elijamos otro curso para nosotros y las generaciones venideras”.

El líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer, prometió que el proyecto de ley de reconciliación presupuestaria de $3.5 billones que los demócratas están buscando “hará más para combatir el cambio climático” que cualquier legislación anterior del Senado. “El futuro de nuestro planeta parece sombrío hasta que hagamos algo, y debe ser ya”.

El miembro de la cámara de representantes Joe Neguse, dijo en un comunicado que «su estado está experimentando una variedad de impactos catastróficos como consecuencia del cambio climático, que incluyen megaincendios sin precedentes, los más grandes en la historia de nuestro estado, inundaciones repentinas sin precedentes, sequía intensa y aire de deficiente calidad.«

El informe del IPCC publicado hoy es una señal de alarma”, dijo, y agregó que el informe destaca la importancia de invertir en iniciativas como un Cuerpo Climático Civil, que él y otros demócratas, han pedido apoyar en un paquete de reconciliación. “Las acciones que tomemos en la próxima década determinarán qué tipo de mundo dejaremos para nuestro futuro, y debemos trabajar para asegurarnos de que no sea uno devastado por desastres naturales y el deterioro de la calidad del aire”.

Y el mensaje de esos científicos sobre esos desastres es claro: acostúmbrate a ellos. La investigación muestra que las naciones deben comenzar a jugar a la defensiva para resistir los desastres climáticos, que solo empeorarán a menos que se eliminen las emisiones de los combustibles fósiles.

Creo que la gente comienza a asustarse cada vez más”, dijo Jim Kossin, científico principal de la firma de riesgo climático The Climate Service, quien fue uno de los autores del capítulo sobre extremos del IPCC. “Creo que eso ayudará a cambiar las actitudes de la gente. Y con suerte eso afectará la forma en que votan y actúan”.

Lo que es prácticamente seguro para los científicos, es que las olas de calor son cada vez más intensas, más duraderas y más frecuentes. Los océanos se están sobrecalentando, y a su vez, generando un mayor calentamiento.

Los glaciares y las plataformas de hielo continuarán derritiéndose durante décadas, independientemente de las nuevas acciones de los gobiernos, lo que empujará a mareas más altas que inundarán ciudades, y mayores marejadas ciclónicas hacia el interior.

Los eventos extremos y raros están ocurriendo en una sucesión tan rápida, que los científicos apenas tienen tiempo suficiente para recalibrar sus modelos.

Estos desastres están debilitando las instituciones sociales y las infraestructuras. Y a medida que mejora la capacidad de los científicos para proyectar estos eventos, aumenta su nerviosismo.

Son realmente el primer tipo de signos de esta nueva condición climática”, dijo en una entrevista Alexander Ruane, científico físico investigador del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA y autor del informe. “Ojalá pudiera decir que volveremos a la normalidad dentro de una década, pero la realidad es que el clima seguirá cambiando hasta que algún tipo de política climática frene las emisiones”.

La buena noticia, dijo Forster, es que los investigadores tienen «una confianza mucho mayor» en que aplicando una rápida reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero podríamos limitar la temperatura a 1,5 °C».

Cómo cominacr que estamos ante un desastre climático inminente.

En el período previo a la publicación del informe del IPCC, los científicos que revisaron la investigación y los políticos que aprobaron las recomendaciones cruciales para los formuladores de políticas, tuvieron que enfrentarse a la problemática de cómo presentar a la sociedad la necesidad urgente de acción.

Para los científicos, estaba claro: si todo sigue igual, el mundo superará con total seguridad los 1,5 grados centígrados. Con políticas más agresivas podríamos conseguir limitarlo a 1,4 grados, si los bosques que almacenan carbono aumentarán drásticamente y desarrolláramos una tecnología capaz de extraer el carbono del aire.

Los políticos, por el contrario, abogaron por una visión más optimista: qué tan bruscamente deben reducirse las emisiones antes de maximizar el presupuesto global de carbono, un término que transmite cuánto espacio libre tiene aún el planeta para absorber emisiones antes de cruzar el umbral de los 1,5 grados centígrados.

Los líderes políticos, en esencia, querían transmitir la esperanza de que la acción concertada pueda evitar posibles catástrofes futuras.

Las nuevas medidas incorporadas al informe, que no se encontraron en evaluaciones anteriores, se incluyeron en respuesta a demandas políticas que han ido surgiendo a medida que los fenómenos meteorológicos extremos provocados por el cambio climático han azotado ciudades, quemado cultivos y alterado medios de subsistencia.

Eso incluye nuevas investigaciones en los análisis, utilizando métodos científicos de vanguardia, para comparar la intensidad de eventos climáticos específicos con y sin emisiones causadas por el hombre, así como modelar las predicciones sobre los efectos climáticos regionales.

Estas novedades reflejan tanto el avance de la ciencia como la urgencia política del momento, dijeron los autores.

Socialmente, ¿A quién le importa una explicación muy profunda de un proceso que produce este u otro fenómeno?” dijo Claudia Tebaldi, científica de la Tierra en el Laboratorio Nacional del Noroeste del Pacífico y autora del capítulo de efectos regionales del IPCC. “Al final lo importante es el impacto que reciben las personas de tales desequilibrios. ¿Qué es más importante para la salud humana en una ola de calor? ¿Cuál es la temperatura mínima y la temperatura máxima que podemos soportar, y durante cuanto tiempo?«

Por suerte, las mejoras informáticas han permitido realizar pronósticos con una mayor precisión, dijo Paul Durack, científico investigador del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore en California y autor del capítulo de métodos científicos del IPCC.

Los científicos ahora pueden ejecutar poderosas simulaciones que tienen en cuenta numerosas variables que se vuelven cada vez más complejas, como modelar lo que sucede con las emisiones de gases de efecto invernadero por cambios en el uso de la tierra, como la deforestación o el deshielo del permafrost ártico que contiene metano.

Algunos de esos avances aclararon que el mundo ya se había calentado 0,1 grados centígrados más de lo que se pensaba anteriormente, según el informe.

Los científicos también han logrado un «progreso sustancial» al ofrecer proyecciones mucho más detalladas de los impactos climáticos en áreas mucho más pequeñas, dijo William Gutowski, científico atmosférico de la Universidad Estatal de Iowa que ayudó escribir el capítulo de efectos regionales.

Eso permitió que el informe del IPCC desglosará por primera vez, los impactos y las tendencias climáticas en regiones, lo que permitió, por ejemplo, dividir los EE. UU. en tres partes, occidental, central y oriental en lugar de seguir tratándolo como un todo.

François Gemenne, quien revisó secciones del informe del IPCC del lunes, escribió una sección para un informe de seguimiento que se publicará el próximo año, afirmando que una mayor confianza en la ciencia del clima había permitido a los investigadores pasar «de las proyecciones a los pronósticos». Eso significa hacer declaraciones más específicas sobre la regularidad de ciertos eventos extremos en un lugar determinado.

El problema es que si queremos que se tomen decisiones políticas, necesitamos pronósticos reales en lugar de solo proyecciones, porque las proyecciones son demasiado vagas para que los formuladores de políticas se las tomen en serio y las tengan en cuenta”, dijo.

Este verano no han faltado historias en todo el mundoEl informe señala algo tan importante como que las temperaturas extremas alcanzadas en los últimos tiempos, habrían sido «extremadamente improbables» sin la influencia humana.

La realidad es que las precipitaciones procedentes de monzones y ciclones aumentarán, en gran medida, debido a la actividad humana. El aumento extremo del nivel del mar y las lluvias aumentarán el número de inundaciones, y los eventos extremos que hoy consideramos extraordinarios, serán cada vez más frecuentes.

Por ponerlo en contexto: el IPCC expone que una sequía extrema, que hasta la fecha se daba una vez cada diez años, ahora se produciría una vez cada cinco años en el escenario de un aumento de 1,5 grados en la temperatura global del planeta, y una vez cada cuatro años en un escenario de aumento de 2 grados.

Este escenario es bastante peor que muchos de los pronósticos, más bien nefastos, que gente como yo había hecho en el pasado”, dijo Michael Wehner, científico sénior del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley.

El informe del IPCC dice incluso que la realidad ha cambiado con la llegada de la llamada «ciencia de la atribución». Ahora disponemos de una potencia informática mejorada que ejecuta conjuntos de modelos con emisiones causadas por humanos, en comparación con un mundo sin esas emisiones, para poder medir la huella humana en esos eventos y anticiparnos a posibles desastres climáticos.

De este modo, la ciencia ha conseguido demostrar que la actividad humana es la causante de que desastres que van desde la lluvia del huracán Harvey en Texas en 2017 hasta la ola de calor del noroeste del Pacífico en junio, sean más intensos.

Cuando el cambio climático apareció por primera vez en la agenda, la gente pensó que era algo que estaba en un futuro lejano, que tal vez afectaría a sus nietos. Pero creo que ese tipo de debate ha cambiado, en parte debido a estos estudios de atribución de eventos y a los extremos que estamos observando”, dijo Nathan Gillett, científico investigador de Environment and Climate Change Canada, que dirigió el capítulo del informe sobre métodos científicos.

Por poner otro ejemplo, en julio las inundaciones del río Ourthe azotaron Lieja, matando a más de 200 personas en Bélgica y Alemania, unos daños que la canciller Angela Merkel describió como “aterradores”.

Según declaraciones de la climatóloga belga Gemenne: “Como investigadora que ha trabajado en eventos como este en todo el mundo, es realmente difícil poder saber si algo así no sucederá en la zona en la que vives”, dijo Gemenne.“Te das cuenta de que la primera línea ahora está en tu casa”.

Si has llegado hasta aquí leyendo, sabrás ya que la lucha contra el cambio climático no es ningún juego, y que de no hacer nada, estaremos ante un gran desastre climático que afectará, de una forma dramática e irreversible, a toda la vida en la tierra.

En Azada Verde luchamos cada día contra el cambio climático a través de modelos de producción sostenibles, con el fin de reducir las emisiones, y por ende, los desastres naturales, que cada año, se llevan por delante miles de vidas.

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