La agricultura sostenible necesita una política agrícola diferente

En términos de política climática, la eliminación de la bonificación al gasóleo agrícola hace dos meses, fue según el ministro Planas, un primer paso hacia una política enfocada en la agricultura sostenible.

Sin embargo, las protestas masivas de los agricultores en enero no se hicieron esperar. Aunque hay que decir que no debieron tanto a esta medida específica. Más bien, son una expresión de una insatisfacción más fundamental con la política agrícola de la Unión Europea y el gobierno en los últimos años.

Para comprender este enojo, es útil echar un vistazo a los desafíos que la agricultura debe enfrentar hoy en día. Y es que el papel de este sector de cara a la sostenibilidad y al futuro es fundamental. 

Por eso debe volverse más multifuncional, y no sólo producir alimentos, sino también ayudar a mantener el medio ambiente en perfecto estado como un tesoro público del que depende nuestro futuro. Esto incluye la preservación de los paisajes culturales, así como la protección de la biodiversidad y los ecosistemas, para que puedan seguir asumiendo tareas importantes, como la regulación del clima o la protección contra inundaciones.

Sin embargo para poder conseguirlo es fundamental establecer incentivos gubernamentales adecuados, en forma de, por ejemplo, estándares mínimos que todas las empresas deben cumplir en general, impuestos basados en incentivos, como un impuesto sobre el uso de pesticidas o fertilizantes, y pagos agroambientales para recompensar las franjas de flores que promueven la biodiversidad.

Estos incentivos tendrían que estar integrados en un marco de política agrícola para una agricultura sostenible. La Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea, como principal instrumento de la política agrícola europea y española, debe desempeñar un papel decisivo al vincular sus pagos, más estrechamente que antes, al uso responsable del clima y el medio ambiente.

También tendría sentido implementar las sugerencias existentes de la investigación y la práctica para mejorar los pagos agroambientales y probar instrumentos políticos alternativos de manera más audaz, como un impuesto a los pesticidas o el apoyo a la inversión.

Esta última medida en particular podría tener un gran potencial, porque el cambio climático está obligando a las empresas agrícolas a adaptarse a medio plazo y, en consecuencia, a invertir. Esto crea una ventana de oportunidad, dentro de la cual, incentivos sabiamente elegidos pueden ayudar a la agricultura a lograr la adaptación al clima y la protección ambiental a la vez.

Sin embargo, y a pesar de ciertas mejoras selectivas, la PAC todavía no cumple con los estándares de sostenibilidad autoimpuestos por la UE.

Para lograrlo, tembién los Estados debe promover las medidas e inversiones adecuadas. Por ejemplo, sería importante reducir la intensidad de la labranza, lo que permitiría que la tierra cultivable almacene más agua. Otro enfoque sería aumentar la diversidad de cultivos.

Sin embargo, se deja toda la responsabilidad en manos de las empresas agrícolas, cuyo margen de acción es muy limitado. Esto se debe a la estructura del mercado, con pocos agentes compradores de productos agrícolas, pero también a los consumidores que, por ejemplo, se centran en un numero muy limitado de productos y tienen poca tolerancia a las desviaciones en cuanto a sabor, forma o color de lo que llega  alos estantes. En estas condiciones, las empresas no pueden adaptar sus estrategias a voluntad.

Por lo tanto, es necesario encontrar nuevos incentivos, no sólo para los agricultores sino también para los consumidores. Lo mismo se aplica al procesamiento y la venta minorista de alimentos, que tienen mucho poder e influencia en el mercado.

Una política agroambiental exitosa requiere que quienes participan también avancen más hacia la sostenibilidad. Es posible que con una estrategia integral y claramente enfocada a resolver los problemas agrícolas, la mayoría de los agricultores también aceptarían la eliminación de subsidios perjudiciales para el clima, como los descuentos al carburante.

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