Mozambique es el 11º país más vulnerable al cambio climático

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Según el Índice de Gestión de Riesgos (2018), de 191 países clasificados, Mozambique se sitúa como el undécimo país más vulnerable al cambio climático.

Aunque el país en sí genera relativamente pocas emisiones de gases efecto invernadero relacionados con el cambio climático, la pobreza endémica, el débil desarrollo institucional y la creciente intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos ponen al país en mayor riesgo ante los impactos del cambio climático.

Casi la mitad de la población de Mozambique vive por debajo del umbral de la pobreza. Aproximadamente el 60% residen a lo largo de los 2700 km de costa. Para su sustento, alrededor del 70% de los mozambiqueños dependen de una agricultura sensible al clima y, según el Programa Mundial de Alimentos, se estima que el 80% de las personas en el país no tienen acceso a una dieta adecuada por razones económicas.

Todos estos factores contribuyen a la creciente vulnerabilidad que está sufriendo Mozambique frente a los impactos del cambio climático.

El clima cambiante de Mozambique

En 2019, los ciclones Idai y Kenneth (que causaron cientos de muertes y miles de millones de euros en daños) pusieron las conversaciones sobre Mozambique y el cambio climático en el punto de mira. Sin embargo, el país ha estado registrando y respondiendo a los cambios climáticos desde la década de 1960.

Aunque Mozambique ya era propenso a sequías frecuentes, entre 1960 y 2006 su temperatura promedio anual aumentó en 0,6 °C y el número promedio de «días calurosos» cada año incrementó a 25 (según datos proporcionados por USAID). Más días calurosos significan sequías e incendios forestales más frecuentes, los cuales causan grandes pérdidas en el sector agrícola y exponen a las personas a un mayor riesgo de hambre y desnutrición.

Además, entre 1960-2006, la media de lluvias anuales ha disminuido: un promedio de  3,1% por década. Un descenso de las lluvias que ha reducido la disponibilidad de agua en los suelos. Sin embargo, la cantidad de agua que cae durante la estación lluviosa ha aumentado un promedio de 2,6% por década. Intensas lluvias que están provocando inundaciones más frecuentes.

En la década de los 2000, el país fue azotado por cuatro ciclones diferentes. Las condiciones de El Niño en 2015 causaron la peor sequía que Mozambique había experimentado en 35 años. Dineo golpeó al país en 2017. Con unos pocos meses de diferencia, Idai y Kenneth tocaron tierra en Mozambique en 2019. La estrecha sucesión de estos dos ciclones impidió los muchos esfuerzos de recuperación por parte del gobierno como de las organizaciones internacionales.

Luego llegó 2020 y, como en cualquier otra parte del mundo, Mozambique se encontró respondiendo a la pandemia de COVID-19. Sin embargo, a diferencia de otras partes del planeta, Mozambique, ese mismo año, fue azotado por el ciclón Chalane y, de nuevo, en 2021 por el ciclón Eloise.

Escola de Paz de la comunidad de Mangunde destruida tras el paso del ciclón Eloise en 2021 (Proyecto Escolas de Paz)

Enfrentando el Cambio Climático

Aunque es difícil atribuir un evento meteorológico extremo al cambio climático, los datos demuestran que desde 1960 el clima general de Mozambique ha estado cambiando y los ciclones anuales de los últimos años han enfatizado los desafíos a los que el país se enfrenta (y a los que seguirá respondiendo) debido a los impactos del cambio climático.

Ante un problema global, Azada Verde trabaja junto a familias locales en Mozambique para aumentar la resiliencia frente a un clima cada año más cálido y seco. Mediante el apoyo de una agricultura regenerativa mejor adaptada para soportar dichas condiciones climáticas extremas y la instalación de sistemas de riego sostenibles (riegos solares y Bici-Bombas de agua), Azada Verde se esfuerza por incrementar la soberanía alimentaria de las comunidades con las que trabaja.

Aunque abordar el cambio climático requiere una respuesta global, las intervenciones enfocadas localmente como las de Azada Verde aumentan la resiliencia, reducen la pobreza y combaten el hambre en estas comunidades que a pesar de ser las menos contaminantes son las que más sufren las consecuencias de los fenómenos climáticos.

Apoya el trabajo de Azada Verde y los esfuerzos de las comunidades para responder al cambio climático haciendo una donación hoy.