Nuestros proyectos son algo más que datos, cifras o estadísticas. Son planes de futuro para que hombres y mujeres agricultoras salgan adelante a pesar de las duras circunstancias.

Como parte de este proceso de empoderamiento de algunas de las comunidades más desprotegidas de África, queremos que conozcáis a una de las protagonistas de esta historia de superación: Fina João, una de las tres primeras mujeres agricultoras que ha instalado una de nuestras bici-bombas en sus tierras.

¿Nos acompañas a conocer la ‘machamba’ de Fina?

“Antes tenía que regar mi huerta a base de cubos. Un trabajo muy duro con el que apenas podía dar de comer a mi familia y que además conllevaba el riesgo de ser atacada por un cocodrilo”El día a día de las mujeres rurales africanas es extremadamente dificultoso.

A pesar de que se calcula que las mujeres son el 40% de la fuerza laboral en África (el 80% en el sector agrícola), las dificultades para acceder tanto a tierras de cultivo como a herramientas adecuadas es una ardua tarea. Se dice que solo el 15% de las tierras cultivables africanas pertenece a las mujeres.

Cuando comprobamos que esta economía de subsistencia está desarrollada preferentemente por mujeres, podemos hacernos una idea de la lucha constante a la que se enfrentan las mujeres agricultoras como Fina.

Hace unos meses en Azada Verde le instalamos una de nuestras bici-bombas a Fina en su machamba, un sistema que permite a los agricultores y agricultoras acceder al agua y así sacar un mayor rendimiento a sus cultivos.

Cambio climático, hogares vulnerables

El clima imprevisible de Mozambique y los fenómenos meteorológicos extremos afectan doblemente a las poblaciones agrícolas, en una zona donde más del 70% de los hogares con menos recursos están en zonas rurales y son extremadamente vulnerables.

Implantar sistemas de regadío como nuestras bici-bombas contribuye a garantizar cultivos sostenibles como los de Fina y su familia.

Instalación de la bici-bomba de Fina Joao

“Con el nuevo sistema he conseguido cultivar lechugas, zanahorias, repollo… Además de alimentar a mi familia, he podido vender el excedente y ahorrar algo de dinero. Quiero construir una casa para que mi familia pueda vivir un poco mejor”, nos contaba Fina en julio.

Sus sueños no son ilusiones imposibles, sino un futuro en el que pueda cubrir las necesidades básicas de alimentación y techo de su familia.

Hace cuatro semanas, la vida de Fina se vio afectada por un nuevo golpe al perder a su marido. Ahora es ella la que ha quedado como cabeza única de familia, por lo que resulta imperioso facilitarle a ella, y a mujeres agricultoras como ella, el acceso a recursos y herramientas que les proporcionen medios de vida.

Doble barrera para las mujeres agricultoras

Más del 70% de los miembros de nuestras Asociaciones Agrícolas son mujeres. A través del asociacionismo y la formación trabajamos para reducir la inestabilidad de la producción agraria, mejorar la productividad y aumentar las superficies cultivadas, facilitando su acceso a tierras y mejoras.

“Me gustaría contar con botas para trabajar, herramientas… De ese modo podría mejorar mi trabajo en la machamba para sacar adelante a mi familia”, asegura la agricultora.

Ayudar a mujeres como Fina está en tu mano. Puedes hacer una donación puntual que se destinará exclusivamente a los proyectos que ahora mismo están en marcha en Mozambique, o puedes hacerte soci@ de Azada Verde desde solo 5€ al mes.

Contribuye a asegurar el derecho a la alimentación y a fortalecer el acceso a la tierra y semillas mejoradas que garanticen un medio de vida.