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Beatrize y su modo de vida, la agricultura familiar

¿Te has preguntado alguna vez cuánto producen las granjas familiares? ¿Cómo de importante es el papel de las familias agricultoras? ¿Cuál es el peso real de la agricultura familiar en la alimentación mundial? Los sistemas alimentarios mundiales se enfrentan a desafíos apremiantes. La necesidad de proporcionar una alimentación saludable y suficiente a toda la población […]

La Soberanía Alimentaria, el futuro de África

Una de las consecuencias de la Era de la Información es la construcción de conceptos que de pronto invaden todos los medios y redes sociales. Algunos de estos conceptos no son nuevos: género, feminismo, sostenibilidad, resiliencia o soberanía alimentaria. Cada vez nos familiarizamos más con estos conceptos pero no siempre tenemos claro su verdadero significado.

En el caso de la soberanía alimentaria es fácil asociarla al hecho de controlar una misma lo que consume. Esto es, producir para consumir. Aparentemente es muy simple. La imagen es la de alguien que cultiva sus propios vegetales o cría a sus animales para alimentarse de ellos.

El concepto, base de nuestra filosofía, implica asegurar sistemas alimentarios locales a partir de la construcción y el respeto de los conocimientos, habilidades y culturas locales, protegiendo el medio ambiente

La agricultura familiar es la representante del concepto de soberanía alimentaria y, si bien la obtención de beneficios no está entre sus objetivos, el excedente sí forma parte de sus metas puesto que se necesita otro tipo de bienes de consumo para vivir y porque la actividad requiere de un mantenimiento, opción de mejora y diversificación de servicios.

Modificar el actual sistema de producción de alimentos favoreciendo esta actividad (que también puede partir de cooperativas) y frenar la invasión de las grandes empresas que se ven además favorecidas en las salidas de mercado, implican una intervención política.

Derecho a la autogestión

¿Por qué es importante esto en Mozambique? Busquemos la respuesta a esta pregunta con un acercamiento a sus devenires políticos e historia.

La agricultura familiar en Mozambique constituye, como en la mayoría de los países del África subsahariana, una actividad económica que ocupa a gran parte de la población, pudiendo en algunos casos alcanzar a incluso más del 75% de la población

Aquí, la situación política, bélica, climatológica o de extorsión externa, ha hecho imposible conseguir una situación de justicia social o de justicia alimentaria más concretamente, por apuntar otro nuevo término.

La soberanía alimentaria mozambiqueña

La subsistencia agrícola ya era un camino en la cuerda floja en la época del colonialismo portugués, que hacía virguerías para controlar a un campesinado que, a pesar de estar sometido, no era siempre fácil de manejar, pues Mozambique es un país con mucha diversidad lingüística.

Además, la organización social estaba (y está) muy condicionada por las tradiciones y el reconocimiento del liderazgo, por lo que los invasores crearon un sistema organizativo en el que fueran los mismos agricultores los que representaran sus propios intereses.

La estructura piramidal se coronaba en última instancia por una especie de mediadores que, siendo nativos, velaban finalmente por los intereses de dicha administración colonial. Lo que vino a llamarse Autoridades Comunitarias cuya composición aún hoy sigue condicionando la vida social y política del país.

Recursos y medio ambiente

Tras la independencia del país, el Gobierno, de corte leninista, impedía la cabida de los propietarios agrícolas en su modelo político colectivista, entendiendo que dichos propietarios deberían terminar integrándose en cooperativas o empresas estatales.

Más adelante, las políticas de ajuste estructural impuestas por el FMI y el Banco Mundial, integraron a los pequeños propietarios (y el masculino no es genérico) en un sistema en que la extracción a precios bajos resultó desfavorable para estos. 

Aún hoy, la escasez de recursos públicos destinados al sector agrario impide la mejora de medios tecnológicos, el reparto de ayudas, un acceso a las semillas cada vez más controlado por las grandes multinacionales y encima facilita la invasión del monocultivo, que les aboca a la cesión de sus tierras y a un deterioro del medio ambiente. 

Desde Azada Verde trabajamos contra corriente, puesto que precisamente intervenimos para paliar todos estos menoscabos.

Así, la fabricación de bici-bombas para la agricultura familiar y el uso de una bomba solar para el riego en las cooperativas son solo un pequeña parte de todo un plan:

  • facilitamos el acceso al agua (tecnología limpia) y apoyamos en el mantenimiento
  • proporcionamos semillas
  • y potenciamos la asociación agrícola para evitar, gracias a cosechas diversas y abundantes, que la tierra caiga en manos de grandes multinacionales.

¿Y tú? ¿Quieres sumarte a este nuevo movimiento que salva la vida de familias vulnerables en países en vías de desarrollo y además respetando el medio ambiente y frenando el cambio climático? ¡Pues HAZTE SOCI@ de Azada Verde!