La seguridad alimentaria, un factor clave para la paz y la prosperidad
El agua es fundamental para la agricultura, un motor socioeconómico clave para el crecimiento sostenible, los medios de vida, la justicia, la seguridad alimentaria y el trabajo. En una era marcada por el aumento de la población mundial, el cambio climático y la creciente competencia por los recursos hídricos, la inversión en agricultura será clave para abordar estos desafíos.
La producción agrícola es uno de los sectores más vulnerables a los riesgos hídricos relacionados con el clima, ya que utiliza aproximadamente el 72% de las extracciones de agua dulce a nivel mundial.
En muchos países semiáridos, la dependencia de la agricultura de secano limita el potencial de producción de millones de pequeños agricultores. El riego estabiliza la producción y genera beneficios directos (mayor rentabilidad y menor riesgo de fracaso de las cosechas) e indirectos (empleo y condiciones equilibradas de los mercados de alimentos y suministros).
La seguridad alimentaria puede ser un factor clave para la paz y la prosperidad, pero también es muy vulnerable a las perturbaciones derivadas de los conflictos. Se estima que entre 690 y 783 millones de personas en el mundo padecían hambre en 2022, y se prevé que casi 600 millones de personas seguirán padeciendo hambre en 2030.
El cambio climático, la degradación ambiental y los conflictos pueden afectar los movimientos migratorios del campo a la ciudad, lo que conduce a una disminución de la disponibilidad de mano de obra para la producción de alimentos, así como a una disminución de la disponibilidad de alimentos en las zonas desde las que las personas migran.
Las cuestiones relacionadas con la gobernanza del agua suelen estar vinculadas a los derechos de tenencia. En muchos países, el acceso a los recursos hídricos y su utilización en las zonas rurales se rigen por acuerdos consuetudinarios (que pueden o no estar reconocidos y protegidos por la legislación formal) y por una serie de acuerdos informales de tenencia del agua que pueden desempeñar un papel importante en la resolución de conflictos.
Gran parte de la próxima generación de inversiones deberá centrarse en intensificar la producción agrícola de manera sostenible mediante una mejor gestión y gobernanza. Organizaciones internacionales y los gobiernos ya estamos estudiando cómo invertir en tecnologías y procesos modernos para alcanzar las metas de los ODS relacionadas con la tierra y el agua a una mayor y más rápida escala.
Más concretamente, desde Azada Verde dedicamos todos nuestros esfuerzos a la hora de promover técnicas limpias y sostenibles con las que generar cultivos ricos, sanos y variados para las personas más desvaorecidas de las zonas rurales de Mozambique. Puedes ayudarnos colaborando con nosotros a través del siguiente enlace.
Fuente: https://www.unesco.org/reports/wwdr/en/2024/agriculture


