André sobrevivía comiendo restos de comida. Hoy gracias a la beca Guillem tiene un futuro
André João Hucho nació el 19 de febrero de 2004 en Beira, Mozambique. Y su infancia estuvo marcada por una realidad que ningún niño debería vivir. 💚
Perdió a su padre cuando tenía solo 8 años y su madre lo había abandonado cuando apenas era un bebé de 6 meses. Sin nadie que pudiera cuidarlo, acabó viviendo en la calle siendo todavía un niño.
Durante dos años sobrevivió pidiendo limosna, comiendo restos de comida que otras personas tiraban y durmiendo al aire libre, soportando el frío sin manta, sin ropa adecuada y muchas veces sin nada que comer.
“Lo más importante para mí era simplemente sobrevivir”, cuenta André.
No iba al hospital cuando enfermaba porque ni siquiera sabía que tenía derecho a hacerlo. Vivía completamente solo, vulnerable y sin ninguna perspectiva de futuro.
Hasta que un día todo cambió.
Mientras pedía limosna conoció a Hugo y Sara. Y gracias a ellos empezó una nueva vida.
Después de un tiempo, André llegó a Mangunde y entró en la Escola da Paz de Azada Verde. Al principio fue muy difícil para él adaptarse. Venía de una vida marcada por la calle, la inseguridad y el abandono, y el internado le parecía un lugar extraño. Incluso intentó marcharse caminando solo, aunque terminó regresando porque la distancia era demasiado grande.
Poco a poco, gracias al acompañamiento del equipo y al apoyo de personas como Vasco y José Zacarias, André empezó a reconstruir su vida.
En Mangunde aprendió mucho más que contenidos escolares. Aprendió a leer y escribir. Aprendió a cocinar, sembrar, limpiar, convivir, respetar, trabajar en equipo y cuidar de sí mismo. Participó en proyectos comunitarios, en instalaciones de bici-bombas, aprendió fotografía y llegó incluso a colaborar con Azada Verde como pequeño entrevistador.
Pero, sobre todo, aprendió que tenía valor y que merecía una oportunidad. 🌱
Hoy André es un joven completamente diferente. Y gracias al apoyo de la Beca Guillem Sardà Palomera para estudios superiores, ahora podrá estudiar Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Católica de Beira.
Un sueño que hace solo unos años habría parecido imposible para aquel niño que dormía en la calle.
Historias como la de André nos recuerdan que detrás de cada oportunidad educativa hay mucho más que estudios. Hay dignidad, protección, futuro y una segunda oportunidad para volver a creer en la vida.
Y también nos recuerdan algo muy importante: ningún niño nace destinado a vivir en la calle o en la pobreza. Muchas veces, lo único que necesitan es que alguien crea en ellos.
Si quieres que más jóvenes como Arminda puedan alcanzar su sueño de estudiar puedes apoyarnos haciéndote soci@ a través del siguiente enlace: https://azadaverde.org/hazte-socio
Muchas gracias!💚


