Al igual que en Mozambique, en México, mi país, el maíz es uno de los alimentos más primordiales. Se nos considera como ‘gente del maíz’ debido a la gran importancia que tiene en nuestra alimentación: tamales, pozole, tortillas y todo un repertorio de alimentos a base de este cultivo.

México, como productor, se ha visto siempre en desventaja debido a varios factores que nos han afectado, y con el tiempo hemos pasado de ser el cuarto productor de maíz en el mundo al octavo, y hemos llegado a importar más de lo que producimos.

¡Y eso que acogemos a 59 de las 219 variedades hasta ahora registradas de América Latina!

Allá por 1965 existía un organismo público llamado Conasupo, especializado en el mercado agricultor, cuya función era la de regular precios y proteger a los campesinos y consumidores de bajos recursos. 34 años después nuestro gobierno decidió eliminar esta institución dejando indefenso a un mercado valorado en 50.000 millones de dólares.

Varias de las grandes empresas agricultoras como Cargill vieron (y les permitieron) la posibilidad de aprovechar este gran mercado que había quedado libre de regularización. Pero no solo entraron industrias estadounidenses sino también grandes empresas nacionales como Maseca y Minsa (muy populares en nuestra vida diaria).

Más y más trabas

Otro de los factores que nos perjudicó fue el tratado de libre comercio TLCAN, que permitía que tanto Estados Unidos como Canadá podían importar maíz hasta cierta cantidad. Si se pasaban tenían que pagar cierta cantidad pero nuestro gobierno eliminó totalmente esa protección desencadenando una enorme importación de maíz extranjero.

Muchos de los productores de maíz se vieron además en la necesidad de pasarse a la industria avícola y porcina.

En 2016, 12 de las 35 de toneladas del maíz consumido en el país provinieron de nuestro vecino Estados Unidos, cuya producción ya era de más alto rendimiento y, por tanto, el coste resultaba más barato que el nacional.

Por contra, el año pasado (2019) las estadísticas cambiaron un poco y nuestra producción del maíz aumentó un 2.6% en comparación con años anteriores, y además se creó la Ley Federal de Fomento y Protección del Maíz Nativo, que obliga al Estado a proteger la producción y la comercialización del maíz.

Aún así, nos tocará a todos poner nuestro granito de arena ante la gran incertidumbre que enfrentamos con el coronavirus rondando por todos lados, no solo en México o en Mozambique, sino en todo el mundo.