La poca capacidad de reacción ante la Covid-19 pone de manifiesto las debilidades de los sistemas sanitarios en África con infraestructuras insuficientes y poco equipadas y falta de recursos humanos especializados.

Estamos a principios de junio y África ya pasa de 150.000 casos de Covid-19 confirmados, con más de 4.230 fallecidos. Si bien estos números pueden parecer relativamente bajos, en un continente con más de mil millones de personas, se sospecha que estas cifras no son las reales.

Por un lado, algunos líderes temen a la opinión pública y no ofrecen información en tiempo real, y por otro, se realizan pocos tests y, para los que se hacen, los resultados tardan muchos días en conocerse.

Hay que tener en cuenta también que en África muchas personas viven en áreas rurales, sin acceso a servicios sanitarios cercanos, lo que es un obstáculo más para conocer el número real de infectados.

Faltan profesionales

La Covid-19 ha afectado de manera diferente a los países africanos. En el sur, los sistemas de salud son considerablemente menos capaces de contener la enfermedad, lo que perjudica a la población.

Allí la mayoría de países tiene escasez de personal sanitario, sobre todo para los cuidados de enfermos críticos y anestesia. Aunque se instalen camas adicionales en estadios y polideportivos u hospitales de campaña, no cuentan con el personal y el equipo necesario para funcionar como UCI.

En todo el continente, un médico atiende a una media de 80.000 pacientes y muchos se han contagiado por no contar con los equipos de protección adecuados.

Los sistemas sanitarios de África en entredicho ante el coronavirus

Los laboratorios de estos países son modestos y no tienen personal suficiente, se saturan muy rápido y tampoco disponen de los suministros indicados para realizar las pruebas, a lo que hay que sumar kits de prueba defectuosos.

Además, sobre todo se necesita más personal capacitado para trabajar con los equipos de cuidados críticos, ya que las unidades se sostienen con el mínimo.

Equipos insuficientes

De media, el continente cuenta con menos de una cama UCI y un respirador por cada 100.000 personas cuando, según la OMS, alrededor del 14% de los pacientes infectados de COVID-19 requerirán hospitalización y soporte de oxígeno, y el 5% necesitará un respirador.

Al inicio de la pandemia, Mauritania contaba con un solo hospital de referencia y 36 camas UCI; Burkina Faso, con tres hospitales y 6 camas UCI; Uganda con unas 70 camas UCI; Mozambique  con 33 camas UCI y dos hospitales de referencia…

Guinea Bissau no tiene ningún respirador, Mauritania tiene solo uno, Liberia seis, Somalia 19, Mozambique 35 y Sudáfrica 3.300, pero alrededor de dos tercios están en hospitales privados. Así en todos los países la falta de medios es proporcional al número de habitantes.

Por ello, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África (UNECA) determina que más de 300.000 africanos podrían morir por la Covid-19, aunque atribuye un valor positivo a la colaboración de las ONGs para acciones de prevención y ayuda.

Población vulnerable

En África la población más vulnerable ante esta pandemia, los mayores, representa menos del 10%, sin embargo, la mayoría de los jóvenes (incluidos menores) también son vulnerables por patologías previas como problemas de diabetes, desnutrición, enfermedades respiratorias, etc.

El continente ya tenía colapsada la atención sanitaria con las enfermedades habituales y casos de vida o muerte que no pueden permitirse ser pospuestos, por lo que ahora no pueden dedicarse solo a pacientes de coronavirus.

Los sistemas sanitarios de África en entredicho ante la Covid-19

Además, el aislamiento no es factible ya que las familias son extensas, conviven en espacios reducidos, y tienen que salir a la calle a por comida y agua, largas caminatas en el caso de la África subsahariana.

Son hechos que contribuyen a que los adultos jóvenes africanos, entre 25 y 45 años, sean los más afectados por el coronavirus en el continente, y a que dos tercios de las muertes sean de personas de menos de 65 años.

Aislamiento inseguro

Se han registrado asimismo quejas sobre los centros habilitados para pasar la cuarentena. Según denuncian los activistas en derechos humanos, son insalubres, incómodos y en algunos casos hasta peligrosos.

Es muy habitual ya que los usuarios se escapen de estos sitios donde es imposible guardar la distancia social, falta ropa de cama, agua, comida e incluso electricidad.

Todo indica que los números de casos de Covid-19 van a aumentar, con las economías y los sistemas de salud en el continente limitados. Es por ello que Florizelle Liser, presidenta y CEO del Consejo Corporativo para África, hace un llamamiento:

Si alguna vez hubo un momento para renovar nuestro compromiso con la colaboración global y el bienestar de todas las personas, ES AHORA.

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