Idioma del hambre

Informe sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI) 2021

El 2020, el año de la pandemia, ha asestado un duro revés al propósito de acabar con el hambre y la inseguridad alimentaria en el mundo. 

En 2019 unos 650 millones de personas pasaban hambre en nuestro planeta. En 2020, el año en que se desató la pandemia del covid-19, esta cifra aumentó hasta 811 millones de personas. Se calcula que, entre 2019 y 2020, la cantidad de personas que pasa hambre en 118 millones.

El número de personas sin acceso a una alimentación adecuada aumentó en 320 millones. 

Casi 1 de cada 3 personas no tiene acceso a una alimentación adecuada. 

Casi el 12% de la población mundial padecía inseguridad alimentaria grave.

¿Cómo lo sabemos? Porque El estado de la seguridad alimentaria en el mundo 2021 (SOFI, por sus siglas en inglés) así lo constata. Se trata del informe más exhaustivo sobre la materia. Su objetivo es acabar con el hambre y todas las formas de malnutrición.

Parece ser que la pandemia, y las medidas para ponerle fin, nos han alejado aún más del objetivo. Cada vez más países experimentan niveles catastróficos de hambruna e inseguridad. Sin embargo, antes del covid-19, ya se dibujaban tendencias contrarias al fin del hambre.

Qué es SOFI, el informe sobre la seguridad alimentaria y la nutrición 2021

Cada año se hace un seguimiento del avance hacia los objetivos de seguridad alimentaria y nutrición acordados por la mayoría de países del mundo (recordemos que es el segundo de los Objetivos del milenio para 2030) y se vierte en un informe.

El estudio pretende examinar de manera exhaustiva la realidad del hambre, la seguridad alimentaria y la malnutrición y todos aquellos elementos que inciden en ellas. Ofrece copiosos datos y con ellos los responsables estatales elaboran sus políticas y toman decisiones.

Las autoras son cinco agencias de la ONU: FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola), PMA (Programa Mundial de Alimentos), UNICEF y OMS. Hecho que confiere al documento cierto enfoque multidisciplinar.

La tendencia del hambre en nuestro mundo

Según se observa en las ediciones anuales del SOFI, el hambre en el mundo ha ido descendiendo de manera sostenida hasta 2005, pero en 2014 esta tendencia se frenó y el número de personas que padecían desnutrición comenzó a crecer lentamente

También se frenó la tendencia a erradicar el retraso del crecimiento infantil. Por el contrario, el sobrepeso y la obesidad en adultos ha seguido aumentando tanto en los países ricos como en los pobres.

¿La Covid-19 ha ampliado las desigualdades o solo ha sacado a relucir las ya existentes? La respuesta es que, posiblemente, las ha exacerbado.

El mapa del hambre

El informe sobre la seguridad alimentaria traza un mapa del hambre en el que todas las regiones del mundo salen mal paradas. Asia lidera la malnutrición, en términos absolutos, con 381 millones de personas. Le sigue África con 250 millones, y después de América Latina y el Caribe con 48 millones. 

Aunque tomados así, los datos anteriores ocultan la gran disparidad que existe en una misma región. En términos porcentuales en África el 19,1 % de la población sufre desnutrición. Mientras que en Asia es un 8,3 % y en América Latina y el Caribe un 7,4 %. 

El informe SOFI destaca la creciente inseguridad alimentaria e indica que por primera vez desde que se empezó a recopilar datos, también aumentó en América del Norte y Europa.

Si queremos tener una visión rápida y grafica del estado del hambre en el mundo, podemos echar un vistazo al mapa del hambre elaborado por el Programa Mundial de Alimentos. Este mapa monitoriza y predice el hambre en tiempo real.

Gráfico de personas que se enfrentaron al hambre en 2020. Fuente: FAO

Las causas del hambre y la malnutrición

Como se trata de una serie anual, los autores del SOFI han analizado las cuatro ediciones anteriores y en la edición actual han sido capaces de señalar los principales factores que inciden en la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo. 

¿Cuáles son los principales causantes del hambre y la malnutrición según el SOFI? 

  • Los conflictos,
  • la variabilidad climática y los fenómenos meteorológicos extremos,
  • las desaceleraciones y las recesiones económicas,
  • factores que se ven agravados por la pobreza y la desigualdad.

Estos factores son cada vez más frecuentes y más intensos, y cada vez más países experimentan una combinación de ellos al mismo tiempo. En las áreas en que se experimentan múltiples factores el 68 % de la población no puede permitirse una dieta saludable. Un porcentaje considerablemente más elevado si sufren las consecuencias de uno solo de estos factores, 39 %. 

Así pues, facilita una visión exhaustiva de los efectos combinados de dichos factores, entre sí y en los sistemas alimentarios. De modo que, el abordaje de las soluciones puede ser integrado, desde una dimensión económica, social y medioambiental, y no desde cada uno de los factores en particular.

La relación entre una dieta saludable y la creciente inseguridad alimentaria

¿Cuál es el precio de una dieta saludable?, ¿está dicha dieta al alcance de todo el mundo? El SOFI aporta datos actualizados sobre el coste y la asequibilidad de las dietas saludables. El precio de una dieta saludable es muy superior a 1,9 dólares diarios, que se considera el umbral de pobreza extrema. Una dieta saludable es cinco veces más cara que aquellas que simplemente satisfacen los requisitos de energía (llenar el estómago sólo con féculas o almidón, por ejemplo). 

Los alimentos nutritivos se encarecen, mientras los ingresos de las personas descienden, lo cual imposibilita la compra de una dieta saludable. 

El informe sobre la seguridad alimentaria y la nutrición 2021muestra que el acceso a una dieta saludable está relacionado con la inseguridad alimentaria y las distintas formas de malnutrición (el retraso en el crecimiento, la demacración, las deficiencias de micronutrientes –vitaminas y minerales–, el sobrepeso y la obesidad y las enfermedades no transmisibles).

Las dietas no saludables representan un enorme coste económico relacionado con la salud en todo el mundo. Los datos del SOFI nos muestran un aumento de la obesidad y el sobrepeso tanto en países ricos como pobres.

«Las dietas no saludables plantean un riesgo mayor de morbilidad y mortalidad que el sexo inseguro, el alcohol, las drogas y el tabaco juntos».

Informe de la Comisión EAT-The Lancet, 2019

Es importante destacar también que, por primera vez, el SOFI muestra que el aumento de la imposibilidad de costear las dietas saludables está asociado con una mayor inseguridad alimentaria.

No son datos, son seres humanos

Atajar el hambre y la malnutrición de raíz y promover soluciones sostenibles es la razón de ser de muchos organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales etc. 

Los informes de todos ellos ponen de manifiesto que mujeres y desplazados son los colectivos más afectados por la pandemia y el hambre. En consecuencia, se constata la necesidad de una mayor protección social en todo el mundo.

Las 6 vías del SOFI para atajar el hambre

El informe SOFI recomienda 6 vías para «ayudar a transformar los sistemas alimentarios, aumentar la resistencia a los conflictos, el cambio climático y las crisis económicas, y garantizar de manera sostenible el acceso a alimentos nutritivos y asequibles». 

  1. Combinar la ayuda humanitaria inmediata con políticas de desarrollo y consolidación de la paz a largo plazo.
  2. Ampliar todas aquellas políticas e intervenciones cuyo objetivo es aumentar la resiliencia climática.
  3. Fortalecer la resiliencia de las poblaciones pobres y vulnerables a las crisis económicas.
  4. Paliar los fallos e ineficiencias de la cadena de suministro para contribuir a bajar el coste de los alimentos saludables.
  5. Garantizar que las políticas e intervenciones sean inclusivas y favorables a los pobres para reducir las desigualdades estructurales a lo largo de la cadena alimentaria.

Promover un cambio en el comportamiento del consumidor en beneficio de dietas saludables y medioambientalmente sostenibles.

El hambre y los sistemas alimentarios

Este año, el SOFI tiene por lema: «Transformar los sistemas alimentarios para la seguridad alimentaria, la mejora de la nutrición y dietas saludables asequibles para todos». Significa que por primera vez se reconoce la importancia fundamental de los sistemas alimentarios en materia de seguridad alimentaria y la necesidad de transformarlos

El informe insta a la transformación de los sistemas alimentarios para reducir el coste de los alimentos nutritivos y facilitar que las dietas saludables lleguen a todo el mundo. El acceso a una dieta saludable no solo frenaría el hambre, sino que reduciría los enormes costes de salud asociados a las dietas no saludables. 

En este sentido, el marco estratégico de la FAO admite que se requieren «sistemas de agroalimentación más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles, para una producción mejor, una nutrición mejor, un medio ambiente mejor y, en definitiva, una vida mejor». 

Por este motivo, a finales de este año, Naciones Unidas convocará una Cumbre de Sistemas Alimentarios, donde presentará acciones concretas «que personas de todo el mundo pueden emprender para apoyar una transformación de los sistemas alimentarios del mundo». 

Podemos deducir que, si requiere una transformación, es que el sistema de alimentación global no funciona, como ha declarado una relatora de la propia ONU. 

Lo cierto es que «nuestros sistemas alimentarios actuales no ofrecen el tipo de alimentación necesaria para alcanzar una salud y bienestar óptimos», como reconocían FAO y OMS ya en 2018. (El desafío de la nutrición. Soluciones desde los sistemas alimentarios, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).

Concentración de poder en el actual sistema alimentario mundial

Sabemos que menos de 500 compañías controlan el 70% de las opciones mundiales en la industria alimentaria.

Amigos de la Tierra Internacional, FOEI, advierte que «Un pequeño grupo de empresas gigantescas del sector agroalimentario controla ahora enormes porciones de la cadena industrial alimentaria, desde la producción de fertilizantes, plaguicidas, genética ganadera y maquinaria agrícola hasta la distribución de productos básicos estandarizados (commodities) de origen agrícola y el procesamiento y venta al por menor de alimentos».

Las consecuencias de esta concentración de poder son:

  • el acaparamiento de tierras, 
  • la pérdida de biodiversidad, 
  • el deterioro del suelo, 
  • la contaminación, 
  • la deforestación, 
  • las dietas no saludables, 
  • la explotación laboral y 
  • el empeoramiento de la situación de los pequeños productores de alimentos.

Las grandes corporaciones dominan el actual sistema alimentario. Sin embargo, otro tipo de producción de alimentos es posible, una producción local, basada en los pequeños productores, a pequeña escala, diversificada y, fruto de la agricultura ecológica.

nuestro impacto

Más allá del SOFI

Algunas organizaciones históricas son críticas con la asignación de causas del hambre (conflictos, cambio climático, etc.) que hace el SOFI. Por ejemplo, FIAN Internacional (FoodFirst Information and Action Network), recriminan a este análisis que menciona de manera superficial la pobreza y la desigualdad como problemas. Añade que «el sistema de alimentación dominante es causante del surgimiento de enfermedades zoonóticas como el covid-19 y, mediante la promoción de alimentos ultra procesados y el abuso de pesticidas, debilita el sistema inmunitario de la población y la hace más propensa y vulnerable a enfermedades». Y cree que el sistema en sí, el sistema de alimentación industrializado actual es «la causa» primera del hambre y la malnutrición.

Además, achacan al SOFI dejar «a la agricultura ecológica fuera de las recomendaciones para la transformación de los sistemas alimentarios».

El SOFI no es el único estudio sobre el hambre, por ejemplo la Red Mundial por el Derecho a la Alimentación y a la Nutrición (RMDHANA) publicó el Informe de 2021 sobre el Estado del Derecho a la Alimentación y a la Nutricióncon la intención de abordar las causas estructurales del hambre y la malnutrición. Y achaca al SOFI verlas tras una cortina estadística.

«La pandemia ha puesto al descubierto la discriminación estructural en la que se sustentan nuestras sociedades y que hace a las personas vulnerables al hambre y a la malnutrición. Asimismo, ha desvelado las diferentes capas de vulnerabilidad que surgen como consecuencia de un sistema alimentario industrializado mundial, pero también ha demostrado la fuerte resiliencia de los sistemas alimentarios locales y de los productores/as a pequeña escala en tiempos de crisis». (Informe sobre el Estado del Derecho a la Alimentación y Nutrición 2021, Red Global por el Derecho a la Alimentación y la Nutrición).

Resolver la desigualdad

Por muchos alimentos que se produzcan en el mundo, si no se resuelven la desigualdad y los desequilibrios de poderno se frenará el hambre. El problema no es que carecemos de alimentos suficientes en el mundo, es que millones de personas no tienen acceso a ellos.

Las diez personas más ricas del mundo (nueve de ellas son hombres) incrementaron su riqueza en 413.000 millones de dólares en 2020. Según Oxfam, con ese dinero se financia más de 11 veces todas las emergencias humanitarias según los planes de respuesta.

El idioma del hambre

En estos momentos, el hambre mata más personas que el covid-19. Oxfam nos advierte que «un año y medio después del comienzo de la pandemia, las muertes por hambre superan a las provocadas por el virus». (El virus del hambre se multiplica. conflictos, covid-19 y cambio climático: una combinación mortal que agrava el hambre en el mundo, Nota Informativa Oxfam)

En 2020 «el número de personas que viven en condiciones cercanas a la hambruna se han multiplicado por seis» afirma Oxfam.

El silencio sobre el tema del hambre deja paso a la indiferencia. ¿Podemos ser ajenos a los 800 millones de personas que pasan hambre a diario y sufrirán los efectos de la malnutrición?

¿Cuál es el idioma del hambre? Ahí va una cita de Si esto es un hombre, de Primo Levi:

«Hambre. Lo que llamamos aquí hambre no corresponde en nada a la sensación que puede uno tener cuando se ha saltado una comida. También nuestra forma de tener frío merecería un nombre particular. Decimos hambre, decimos cansancio, miedo y dolor, decimos invierno, y diciendo eso decimos otra cosa, cosas que no se pueden expresar con las palabras, creadas por y para los hombres libres, que viven en sus casas y conocen la felicidad y el dolor».

El hambre en el mundo va en aumento. 

Crece la inseguridad alimentaria.

Estamos lejos de conseguir el objetivo de hambre 0 en 2030.

La malnutrición aumenta en todo el mundo.

Las regiones con mayor proporción de malnutrición son África subsahariana, Caribe.

Empeora el acceso a la comida.

Aumentan el número de personas que no puede acceder a una dieta sana.

El crecimiento económico de un país no repercute en una mejor nutrición para todos sus habitantes.

El  SOFI propone seis vías para ayudar a transformar los sistemas alimentarios:

  • aumentar la resistencia a los conflictos, 
  • potenciar la resiliencia al cambio climático 
  • fortalecer la resistencia ante las crisis económicas, y
  • garantizar de manera sostenible el acceso a alimentos nutritivos y asequibles.

Seis vías para ayudar a transformar los sistemas alimentarios, aumentar la resistencia a los conflictos, el cambio climático y las crisis económicas, y garantizar de manera sostenible el acceso a alimentos nutritivos y asequibles.

SOFI demuestra que no vamos por el buen camino, nos alejamos del objetivo de acabar con el hambre y la seguridad alimentaria.

Escrito por: Teresa Camprodon