Anhelo - Mujeres mozambiqueñas agricultoras

No sé si me importa
que mi causa sea tu causa,

mi tristeza expuesta al mundo.
No veo la esperanza tras el foco.

Shima y llanto.
El silencio de la valimba.

Eso son las jornadas
que a mi juventud desvelan
de este calendario mojado
junto a mi lecho austero.

[ngg src=”galleries” ids=”4″ display=”basic_thumbnail” thumbnail_crop=”0″]¿Qué lucha me trajo al mundo?
¿Qué lucha es esa
en la que no debo
dejar caer mis hombros
y torcer mi cabeza?

Nací para la música más endiablada
si es el diablo
esa fresca libertad que me define.

Nací para enseñar mi canto
al compás de la azada,
a mi niña, mariposa triste
que se alimenta del perfume
ansioso de mi piel.

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¿Qué lucha fue la que me hizo,
me configuró como un emblema
batiente, indestructible,
abocada a ser heroína
tras cada hecatombe?

No es mi triunfo
ese Decreto
que no puedo leer.

¿A qué lucha se espera
que entregue mis sueños,
mi baile, mis canciones,
ese anhelo preciso
de mi libertad sin agua?