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Rosa José cultiva su machamba protegida con su mascarilla contra el coronavirus en Mozambique

Las cifras del coronavirus en Mozambique no dan tregua: 1.219 casos detectados, 369 recuperados y 9 fallecimientos. A pesar del lento crecimiento de las infecciones, 22 en las últimas 24 horas, la curva de la enfermedad no parece que vaya a decrecer en fechas próximas. Coronavirus en Mozambique Las autoridades sanitarias mozambiqueñas anunciaron a principios […]

Los débiles sistemas sanitarios africanos apenas podrían frenar y luchar contra la Covid-19

La poca capacidad de reacción ante la Covid-19 pone de manifiesto las debilidades de los sistemas sanitarios en África con infraestructuras insuficientes y poco equipadas y falta de recursos humanos especializados. Estamos a principios de junio y África ya pasa de 150.000 casos de Covid-19 confirmados, con más de 4.230 fallecidos. Si bien estos números […]

Claves para erradicar la inseguridad alimentaria

Desde 2015, uno de los objetivos de la comunidad global para el desarrollo sostenible es erradicar la inseguridad alimentaria para antes de 2030. ¿Es esto factible a día de hoy? Te contamos las claves según los expertos.

Mejorar la vida de millones de personas vulnerables que vieron alterada su vida por los conflictos, fenómenos climáticos extremos y otros desastres, es necesario para evitar la emigración involuntaria, terminar con la violencia y garantizar los derechos fundamentales.

Inevitablemente las restricciones mundiales de circulación y los muros comerciales, por el control de la pandemia de coronavirus, ha desatado el pánico. La cadena de suministros de alimentos se vio afectada, las exportaciones y las importaciones se alteraron, aumentó la demanda y los precios incrementaron.

Muchos trabajadores agrícolas migrantes se vieron confinados mientras que los alimentos no cosechados, por la falta de mano de obra, se pudrían en los campos.

El trigo y el arroz, alimentos básicos, han subido entre de un 8% y un 25% respectivamente. En Nigeria, por ejemplo, el precio del arroz aumentó un 30% a finales de marzo.

Las personas perjudicadas tienen que pedir comida, se mal alimentan o simplemente no comen. En los países más pobres el resultado es devastador: aproximadamente 2.000 millones de personas están en riesgo de pobreza extrema.

1. Menos aranceles

Para Máximo Torero, economista jefe de la ONU para la Alimentación y la Agricultura en Roma, eliminar las barreras comerciales tanto para importar como para exportar “sería una solución”.

Suprimir los impuestos y bajar los aranceles de importación puede activar los envíos mundiales, siempre tomando las precauciones necesarias para la seguridad de los trabajadores y el transporte seguro de la mercancía.

El economista apuesta también por el comercio regional y/o entre países colindantes. Sobre todo que los gobiernos trabajen en equipo y den una rápida respuesta llevando los alimentos de donde se producen a donde más se necesitan.

Es importante lograr un equilibrio entre mantener el flujo de alimentos y proteger la salud pública, reduciendo la incertidumbre con mayor transparencia sobre los datos de las existencias disponibles y evitar que los ciudadanos prefieran la muerte antes que la depresión económica que surge por contener el virus.

2. Más ayudas

La clave para Abhijit Banerjee, profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts y ganador del Premio Nobel de Economía 2019, sería no abandonar ni reducir los programas de ayuda que hasta ahora impulsaban la trayectoria de miles de familias, de lo contrario caerían en la pobreza y es posible que no salieran de ella.

Con todos los países afectados, se tiende a limitar la ayuda que las poblaciones en desarrollo necesitan pero para evitar la devastación en grandes proporciones, los países deben gastar más.

Las economías se recuperaron de crisis anteriores porque los gobiernos intervinieron con grandes paquetes de gastos como el Plan Marshall.

De lo contrario, podría formarse un problema cíclico como comenta Natalia Linos, directora ejecutiva del Centro François-Xavier Bagnoud de Salud y Derechos Humanos de la Universidad de Harvard: la mala alimentación provoca enfermedades y estas conducen a la pobreza y a la inseguridad alimentaria.

Con la Covid-19, la gente con menos recursos se expone más al virus porque no puede abastecerse de comida, tienen que salir con mayor frecuencia a buscar alimentos y si trabajan no pueden hacerlo desde casa.

La OMS recomienda garantizar la atención sanitaria básica para atender la desnutrición y emplear mecanismos de detección en los hogares con inseguridad alimentaria.

Si la evidencia epidemiológica obliga a mantener las restricciones se deben tomar medidas adecuadas para aliviar el hambre como resultado de estas.

3. Agroecología innovadora

Otra idea que está funcionando actualmente según la Dra. Shailaja Fennell, profesora titular de la Universidad de Cambridge, es la creación de un nuevo modelo de distribución donde los agricultores lleven sus propios productos a los hogares locales.

Beatrize con su hija y nieta, 3 generaciones de agricultoras mozambiqueñas

La agricultura es su medio de vida

La agricultura es la principal fuente de sustento para el 86% de la población rural del mundo y es clave en el desarrollo internacional. La solución para la gestión de la inseguridad alimentaria consiste en la capacidad de las comunidades para emprender prácticas agroecológicas locales innovadoras.

Así como otras iniciativas que enfatizan la importancia de la creatividad en la preparación de los alimentos, el cambio de las recetas para utilizar productos de temporada y lo que queda en el armario, tanto en los países acomodados como en vía de desarrollo.

El ejemplo de Mozambique

En Mozambique los ciclones del año pasado destruyeron las plantaciones y los precios de los alimentos subieron, agravando una crisis alimentaria en curso y más de 67.000 niños menores de cinco años sufrieron desnutrición severa y el 42,6% tuvo problemas de crecimiento.

Los hogares más vulnerables se vieron obligados a reducir la frecuencia y la cantidad de las comidas, recurrieron a alimentos más baratos y/o a alimentos silvestres, menos deseados y menos recomendados. ¿Sería posible prevenir y aliviar estos impactos negativos?

Está claro que lidiar con una emergencia sanitaria y con la inseguridad alimentaria que amenaza la vida de millones de personas no es fácil, pero con la cooperación, la voluntad y el buen hacer de personas como tú y muchos otros podemos conseguirlo.

¡Apuesta por un futuro fuerte y súmate al cambio!

La pandemia de la Covid-19 llegó a Chibabava

En las últimas décadas el consumismo propiciado por los estados y el sistema económico liberal actual ha propiciado un obsceno abuso de los recursos provocando contaminación, deforestación y vidas precarizadas. Entonces, ¿quién es el verdadero culpable de esta pandemia?

Las extinciones masivas y el comercio ilegal de especies favorece el salto de patógenos, antes contenidos en los ecosistemas, a los humanos: el 75% de las nuevas enfermedades humanas en los últimos 40 años tienen origen animal.

De esa forma, los virus que están presentes en los cuerpos de animales pasan con facilidad a cuerpos humanos. Algunas de las epidemias más graves de los últimos años han llegado así. La gripe A de 2009, el MERS de 2012 o el SARS de 2002.

Un análisis realizado por 500 científicos calcula que el 75% de la superficie terrestre se ha visto ya alterada por la actividad humana. El ritmo de deforestación planetaria por ejemplo, aunque se ha ralentizado algo, fue de 26 millones de hectáreas en 2018.

Deforestación=Contagios

Esa purga de nuestros bosques reduce los ecosistemas de los animales salvajes, que se acercan a las zonas pobladas, estas interacciones entre humanos y especies salvajes promueven los contagios zoonóticos (de animales a humanos).

Investigadores explican que cuando se destruye un ecosistema se rompe una serie de equilibrios que actúan para contener los agentes infecciosos responsables de enfermedades.

Entrega de semillas en Estaquinha para los beneficiarios de bici-bombas

Toda esa alteración ha derivado en la devastación de la biodiversidad. Se estima que cada día estamos perdiendo 137 especies de plantas y animales (incluidos insectos) debido a la deforestación de las selvas, lo que supone ¡50.000 especies anuales!

Este efecto hace que, en un ecosistema donde existen muchas especies susceptibles de alojar un virus concreto, la prevalencia de que la infección se dé en una especie en particular disminuye por la existencia de variedades de animales a las que el virus puede infectar.

En este caso, el patógeno puede acabar en un animal no vulnerable, deteniendo el ciclo.

Cerco a la propagación

Además, los depredadores de un hábitat sano controlan las poblaciones que albergan y transmiten el patógeno, reduciendo las posibilidades de que este circule.

Todo esto diluye la enfermedad entre muchas especies, llegando a especies que no la transmiten y a otras acotadas por depredadores, impidiendo así la expansión de los patógenos.

Las investigaciones han observado que las especies que actúan como depósitos de virus sobreviven cuando hay una pérdida de biodiversidad, estas tienen un ciclo vital acelerado (se multiplican rápido) y aguantan los cambios, a diferencia de los que tienen ciclos de vida más lentos o los depredadores, que desaparecen.

El comercio ilegal de especies salvajes promueve el paso de los virus hacia los núcleos poblacionales. En el caso del comercio ilegal, las barreras y controles sanitarios son mínimos, dificultando la detección de potenciales víricos y dejando así vía libre a los contagios entre especies.

Entrega de semillas en Estaquinha para los beneficiarios de bici-bombas

En diversos casos, el hacinamiento de las especies salvajes en el transporte o “almacenamiento” de estas especies promueve los contagios entre estas, aumentando las posibilidades de que el patógeno llegue a los humanos.

La vida en el centro

Nuestra ONG amiga, Ecologistas en Acción, lanza este claro mensaje: “Un ecosistema sano supone una barrera natural de control de patógenos y su destrucción nos expone a peligros inciertos”.

Para reducir estos efectos es necesaria implicación, una gestión adecuada de la tierra y los cultivos, disminuir la deforestación y poner en el centro el cuidado y respeto de las especies, erradicando el comercio ilegal y la destrucción de los ecosistemas.

Es necesario poner la vida en el centro en un sistema donde se prima el desarrollo económico y se descuidan los seres vivos y los ecosistemas. En estos sistemas las vidas quedan relegadas a un segundo plano, tanto las vegetales, como las animales y humanas.

Es hora de grandes cambios, de una mirada holística de la naturaleza, donde solo cabe la vida y la protección. En Azada Verde estamos en ello, ¿te sumas al cambio?

Cómo el coronavirus afectará a la economía de África

Mientras el COVID-19 avanza (2 millones de afectados en todo el mundo y casi 19.000 en África), la economía cae y retrocede, desembocando en una segura e inevitable recesión mundial. El presidente de la OMS ha dicho que África debe prepararse para lo peor: la hambruna y la desnutrición.

Muchas familias viven del día a día y son familias grandes, hablamos de más de una docena de personas por unidad familiar.

Más del 80% de la población africana se sustenta diariamente con el trabajo ‘informal’, los empleos que no están regulados por el gobierno, que no cuentan con seguridad social, con salarios bajos e incluso trabajo infantil.

La economía sumergida representa aproximadamente el 41% del PIB y el 72% del empleo total de la África subsahariana.

Frente al Covid-19

256 millones de personas en el continente africano (de un total de unos 1.250, o sea 1 de cada 5 africanos) pasan hambre, según el último informe de la ONU. Esto significa que el 20% de la población africana es ya de entrada muy vulnerable al Covid-19.

Para garantizar la alimentación de personas sin recursos en Namibia, Botsuana y Angola, el Programa Mundial de Alimentos había gestionado 413 millones de euros para estos próximos 3 meses.

Bici bomba Agua Azada Verde

Ruanda reparte alimento entre los más necesitados, aunque tiene sus propias dudas sobre la sostenibilidad de este desafío.

Uno de los efectos de la recesión son los bajos precios del petróleo que afectan a países como Mozambique, Argelia, Nigeria o Angola, que han registrado pérdidas de aproximadamente 65 millones de dólares por esta razón.

En contraste…

En algunos de los países menos pobres se han decretado cuarentenas obligatorias y han tratado de disminuir la magnitud de la recesión económica liberando grandes cantidades de dinero, mientras en África subsahariana la economía, endeble y endeudada, ni siquiera da para ello.

Varios países han implementado el cierre de fronteras, sin embargo, si esta acción se gestiona indebidamente podría afectar a la seguridad alimentaria de varios países.

De acuerdo con el subdirector de la FAO, la mayor parte de los países africanos consume al menos un producto calórico que proviene de otro país, dependiendo así del comercio exterior de productos como café, cacao, aceite… y afectando directamente a su economía.

La realidad de Mozambique

Lamentablemente para Mozambique, que había incrementado su crecimiento económico de 1994 al 2014 en un 6%, la pandemia significa un frenazo inasumible.

Maputo, la capital, lleva una ventaja en comparación con los demás estados de Mozambique: concentra más de un tercio del PIB del país.

La agricultura de Mozambique da de comer al 80% de la población activa, con el maíz, el arroz o los frijoles, entre sus principales alimentos producidos.

Una desventaja en la que se encuentra la agricultura mozambiqueña es la falta de almacenamiento, manipulación y procesado, que ocasiona una pérdida aproximada del 30% de las cosechas.

En definitiva, Mozambique se encuentra en gran desventaja, por lo que es fundamental actuar de forma inmediata.

Como sabes, en Azada Verde potenciamos y apostamos por una soberanía alimentaria que empodere la capacidad agricultora de la población rural del centro de Mozambique, y tú puedes aportar tu granito de arena, evitando así que el coronavirus acabe causando hambruna y desnutrición.

 

Niños sacando agua de un pozo en Mangunde

Higiene y virus, unidos y al mismo tiempo tan separados en África. El coronavirus llegó y está afectando a ricos y pobres sin distinción, por eso, la OMS se empeña en recalcar la importancia del agua y sobre todo del indispensable lavado de manos.

Pero… ¿África y, sobre todo Mozambique, tienen el acceso al agua necesario para pararle los pies al coronavirus?

En África se encuentran 19 de los 25 países con menos acceso al agua del mundo. En general, África Subsahariana por ejemplo, cuenta con menos del 60% de cobertura. Y esto sin contar si el agua es potable o no, algo fundamental.

La gran desigualdad del continente africano se debe en gran parte a Sudáfrica, donde se encuentran más de la mitad de las presas de toda África Subsahariana.

No solo coronavirus

Debido a una falta de saneamiento del agua, las personas entran en riesgo de contraer infecciones por exposición a patógenos o por heces, que luego pueden desencadenar en infecciones como el cólera o el Covid-19, con los niños como los más vulnerables.

No estamos diciendo que no haya agua en absoluto, sino que para algunas comunidades, ésta puede estar muy lejos y además puede no ser potable, cosa que solo se consigue con plantas de tratamiento, que a la vez resultan muy caras.

Existe una gran desigualdad de cobertura en cuanto acceso al agua en África: mientras las zonas urbanas cuentan con un 64% de acceso, en las rurales el porcentaje es de solo un 17%.

Sin agua en el medio rural

En cuanto al saneamiento mejorado (el que higiénicamente imposibilita el contacto entre la heces y los humanos), sólo el 24% de la población mozambiqueña tiene acceso a esta y el resto (76%) no. Este dato negativo sube en zonas rurales hasta el 88% y en las urbanas un 53%.

Existe también un contraste muy marcado entre las provincias del norte y las del sur: en Maputo (sur), un 87,1% tiene acceso a agua potable y un 70,1% a un saneamiento mejorado. En cambio, en el norte, como en Zambézia, solo un 30% tiene acceso a agua segura y solo un 13% a un saneamiento mejorado.

Algunas mejoras: de 1990 a 2015 hubo un gran descenso de personas sin acceso al agua, cuyo porcentaje bajó de un 65% a un 49%.

En conclusión. Esperemos que el coronavirus no se expanda mucho por Mozambique porque como vemos, no hay recursos hídricos suficientes para librar una lucha con garantías.

TÚ puedes ayudar a frenar la propagación del virus y contrarrestar los efectos de la enfermedad ayudando con la emergencia. GRACIAS.

Llueve sobre mojado en Mozambique

El Covid-19 ya está en Mozambique. Desde que la pandemia fuera declarada en España, a la zaga de Italia, y después seguida por otros países de la Unión Europea, empezamos a vivir la pesadilla del confinamiento y el miedo por su posible propagación en el continente africano y países en vías de desarrollo.

Mozambique tiene un nivel de calidad de vida bajo respecto a otros países: depende del sector agrícola, tiene un escaso desarrollo industrial y presenta problemas socioeconómicos.

El PIB per cápita es un muy buen indicador del nivel de vida y en el caso de Mozambique está en la parte final de la tabla mundial, en el puesto 189 (¡de 196!). O sea podríamos afirmar sin miedo a equivocarnos mucho que hablamos del octavo país más pobre del mundo.

El llamado “capitalismo extractivo”, modelo económico presente en Mozambique, resulta ser, según las mediciones de riqueza de esta filosofía monetaria, la gran esperanza del país para mejorar su puesto en el ranking del PIB.

Pero la realidad es que no ha sido así. Ha generado lo que, en el lenguaje del Desarrollo, ha sido catalogado como “la maldición de los recursos naturales”:

  • El subsuelo de Mozambique es rico en minerales metálicos y no metálicos, pero sólo el carbón y la sal se explotan en cantidades apreciables.
  • Los recursos pesqueros son importantes (langostinos y camarones) y representan la principal fuente de divisas.
  • Los cultivos orientados a la exportación son las nueces, té, caña de azúcar y algodón.
  • La mayor parte de la producción agrícola se debe a pequeñas explotaciones familiares, que producen las principales cosechas de maíz, mandioca, fríjol, arroz, verduras y aceite vegetal de cacahuete, sésamo, y semillas de girasol.

El Covid-19 empeora las cosas en Beira y el medio rural mozambiqueño

Una desigualdad brutal

Desde la proclamación de su independencia en 1975, Mozambique se ha convertido es un país con una legislación bastante evolucionada a nivel democrático y teórico.

Sin embargo, socialmente, prevalecen prácticas que mantienen una desigualdad brutal en todos los aspectos, sobre todo en el de género, cuestión que choca con el hecho de ser uno de los países con más mujeres incorporadas a la vida civil.

Y mientras en ciudades como Maputo se pueden ver automóviles y restaurantes de lujo, la mayor parte del país se desenvuelve en un caos donde el acondicionamiento y las infraestructuras brillan por su ausencia. Se sobrevive en construcciones de paja y latón y el acceso al agua resulta una tarea penosa.

Además todo se agravó en 2019 cuando las infraestructuras fueron arrasadas por el ciclón Idai: casas, caminos y puentes quedaron en ruinas y las tierras agrícolas inservibles.

Todo sumado supone un evidente caldo de cultivo para que los servicios públicos básicos como la sanidad y la educación resulten tremendamente deficientes.

Asignaturas pendientes

La mejora de la educación, la lucha contra la desnutrición infantil y la garantía de servicios de salud dignos en zonas rurales y urbanas siguen siendo la asignatura pendiente para un país con recursos propios que sortea sus deficiencias con la ayuda de otros países donantes y la intervención de las ONG.

Aunque en el momento de escribir este artículo no hay ningún caso de muerte por coronavirus, se han restringido los accesos desde el exterior y se ha recomendado a la población exponerse lo menos posible.

Esta práctica resulta complicada en el caso de familias rurales que comparten el uso de pozos o se tienen que trasladar en pequeños autobuses donde la masificación es inevitable.

Solo cabe esperar que la pandemia no se cebe con esta y otras poblaciones del continente para no empeorar aún más los problemas crónicos que ya de por sí sufren desde siempre.

Miedo al desastre

Dicen que la perplejidad es la semilla del pensamiento. Aquí andamos perplejos en este apocalipsis con tintes de una de las siete plagas.

Esta perplejidad lleva a cuestionarse en qué empleábamos el tiempo, la destrucción del planeta, el vacío de los minutos en que dejamos correr los días…

Andamos cuestionando nuestro modelo de vida, en la esperanza, tal vez, de hacer fecunda esta perplejidad. Así, se especula con un orden institucional que nos permita una existencia más respetuosa con el medio ambiente, con los demás…

¿Es solo al orden institucional al que debemos confiar este cambio vital? Se habla del individualismo capitalista, del asfixiante control de las administraciones más colectivistas, de si es necesaria una ley aquí y otra ley allá que evite los desastres…

El desastre. Ese es el miedo que sostiene esta perplejidad occidental. En lugares como Mangunde, donde el día a día es una sucesión de tareas ingratas y desabastecimiento, no hay tiempo para la perplejidad.

El umbral de dolor que tanto ocupa a profesionales de la medicina y la psicología en Occidente (tal vez para trivializar o relativizar el sufrimiento ajeno a fin de descargarnos del peso que la tan cacareada empatía nos impone), es equiparable al umbral del miedo.

Siendo este umbral una medida de la percepción personal, aquí estamos todos en el 0’0, sin duda, espantados como una mosca en la contraventana.

Con el miedo en el ADN

En Mozambique, el miedo, por ser constante, no resulta más llevadero. Son generaciones las que crecen con él en el ADN, el mismo ADN que les hace valientes y activos para solucionar problemas.

En la película El niño que domó el viento de Chiwetel Ejiofor, hay una magnífica alegoría de todo esto. Fueron sus propios recursos e ingenio lo que les ayudó a cambiar las cosas, una esperanza de mejora de ese día a día para el sustento básico, el que, una vez cubierto, te deja espacio para la perplejidad existencial

Mozambique, formado por gente luchadora que ha pasado grandes penurias y mira la vida con optimismo, fuerte por dentro y alegre por fuera, ya fue bautizado por Vasco de Gama como a terra da boa gente

No es errático preguntarse si es esta cualidad la que sostiene a este pueblo de tantas calamidades. Y cabe pensar, por supuesto, que ese carácter abierto a la alegría y la esperanza les ayudará también en esta travesía que muchos europeos y occidentales vivimos como un apocalipsis.

Se cumple un año del ciclón Idai

Un año después del paso del ciclón Idai, Mozambique lucha por recuperar la normalidad.

Mozambique, Malaui y Zimbabue fueron azotados por uno de los peores ciclones tropicales de los que se tiene constancia en África y en todo el hemisferio sur: Idai. Los fuertes vientos, las lluvias torrenciales y las graves inundaciones produjeron daños catastróficos que arrasaron extensas zonas del Canal de Mozambique.

El epicentro de este desastre se situó en la ciudad de Beira, destruida al 90%: “la primera ciudad devastada por el cambio climático”, así lo calificó Graça Machel, ex-primera dama mozambiqueña y activista social, que no hacía más que constatar la realidad. Beira y Mozambique habían sufrido uno de los peores desastres naturales del continente africano.

La primera evaluación que Azada Verde pudo hacer de los proyectos en funcionamiento no fue nada alentadora: edificios asolados, cultivos anegados y destrucción masiva de todo tipo de infraestructuras que desataron una de las peores crisis humanitarias en la historia del país.

Mozambique se enfrentaba a una preocupante situación con más de 2,5 millones de personas necesitadas de ayuda humanitaria.

Idai: un año después

Doce meses más tarde más de 100.000 personas siguen habitando refugios temporales: precarias construcciones, viviendas de listones de madera y lonas sujetas con palos son el escenario en el que parte de la población mozambiqueña vive actualmente.

Se calcula que el 46% de la población del país vive por debajo del umbral de la pobreza, lo que dificulta enormemente enfrentar este tipo de crisis cada vez más frecuentes.

La situación se agrava en las zonas rurales en las que el acceso a una mínimas infraestructuras sanitarias o de saneamiento es verdaderamente dificultoso.

Desesperación entre la gente por el ciclón Idai

Durante todo este tiempo hemos continuado trabajando en el terreno con proyectos que intentan paliar algunas de estas carencias y proporcionar conocimientos para salir adelante. La instalación de nuevas bici-bombas por ejemplo permitirán el acceso al agua para el riego de las parcelas de cultivo.

El fomento de las Asociaciones Agrícolas está teniendo un impacto muy positivo con más de 50 familias beneficiadas a las que se ha proporcionado semillas de diferentes variedades que serán su futuro alimento y además les darán una salida del excedente al mercado para su venta y obtención de ingresos.

Colaboramos en la construcción de un futuro todavía incierto.

Y ahora el Covid-19

En un sistema tan debilitado como el que sufre Mozambique cualquier nuevo desafío puede ser extremadamente perjudicial.

El continente africano atraviesa por momentos críticos teniendo que afrontar diversos frentes: los países orientales están sufriendo un brote de una dañina plaga de langostas mientras que todo el continente debe hacer frente al Covid-19 que ya está presente en muchas zonas.

La progresión de la pandemia en África es todavía una incógnita. Algunos expertos afirman que podría ser diferente por dos motivos: ser la última zona afectada y tener experiencia en gestión de brotes epidémicos como el del ébola pueden jugar a su favor.

El drama del ciclón Idai

La pervivencia del COVID-19 puede verse perjudicada por las cálidas temperaturas de muchos de estos países, lo que parece ser un factor determinante en este virus.

También es relevante que los países de África Subsahariana, la zona más vulnerable del continente, suman una población de 1.200 millones de personas y el 62% de ellas son menores de 25 años. Este factor puede jugar a favor de que muchos de los afectados por el coronavirus no presenten síntomas o sufran procesos menos graves.

Hasta la fecha ya son varios los países que conscientes de la escasez de recursos e infraestructuras sanitarias han optado por medidas drásticas que impidan la expansión de la enfermedad. Se han cerrado escuelas, iglesias, mezquitas, bares, prohibido reuniones multitudinarias… y en muchos de ellos se han cerrado las fronteras aéreas, marítimas y terrestres.

África debe despertar y prepararse para lo peor. La clave del éxito: tomar medidas y prevenir.

Si quieres ayudar en la lucha contra un Covid-19 que ya está presente en Mozambique puedes hacer un donativo pinchando AQUÍ.

Para muchas de las familias del medio rural mozambiqueño el Covid-19 será como una gota más en su permeable capa sobre la que recaen las enfermedades. Su mayor preocupación aún así seguirá siendo otra: conseguir alimento de forma diaria… ¡Comenzamos nuestra gira!

¡Empezamos marzo con mucha ilusión y en familia! Volvimos a Impact Hub Madrid para celebrar uno de nuestros eventos/comida favoritos, la Sexy Salad, donde nos unimos a su magnífica comunidad para exponer nuestros proyectos, avances, propósitos…

Intercambiar ideas y recibir nuevas energías para seguir trabajando, ese fue el exitoso objetivo.

Capitaneada por Chulapa Flow Producciones, esta ‘ensalada solidaria’ consiste en una comida colectiva y solidaria hecha con ingredientes que aportan los propios asistentes. Visto el resultado final está claro que juntos podemos sumar, crear, compartir y disfrutar empezando por algo tan importante y esencial: la comida.

Pero, ¿comeríamos todos los días lo mismo? La respuesta más probable es que NO. No nos
gustaría tener limitada nuestra posibilidad de elegir y mucho menos no poder escoger una alimentación adecuada y variada para nuestros hijos y para nosotros mismos.

La suma de tod@s

En estos días tan difíciles que venimos viviendo por la pandemia del coronavirus, los supermercados han visto agotarse algunos de sus productos, ¡qué rabia no encontrar lo que queríamos!

Sin embargo, con la cooperación, empatía y humanidad de nuestros vecin@s, poco a poco nos hemos organizado y normalizado la situación. Queda mucho trabajo y sacrificio colectivo por delante pero ¡juntos lo conseguiremos!

Porque necesitamos la colaboración de tod@s contra las emergencias sanitarias, climáticas, etc. Recordemos también a los países menos desarrollados, que no tienen la misma capacidad de respuesta ante estos desastres.

Sexy Salad Marzo 2020

Cuando el Covid-19 llegue a Mozambique encontrará un sistema sanitario muy deficiente y sin posibilidad de blindarse contra la pandemia, y el resultado será catastrófico, como ya viene siendo habitual para estas poblaciones.

Apenas se cumple un año del ciclón Idai, que ya propagó otras enfermedades y acumuló pérdidas materiales y humanas.

Es por ello que insistimos en la necesidad de la agroecología y apostar por las energías renovables a nivel global. Hemos visto las huellas que deja el cambio climático: sequías, inundaciones… En los países pobres no hay capacidad de recuperación sin ayuda.

Caminando hacia la Soberanía Alimentaria

En Azada Verde estamos apoyando a los agricultores locales para que saquen adelante sus cosechas, puedan tener comida todo el año y que además esa alimentación sea variada: lograr una soberanía alimentaria que tenga a su vez un impacto positivo en la economía local.

Con nuestra minigira Cineforum: Caminando hacia la Soberanía Alimentaria pretendíamos acercaros estos proyectos y trabajos a todos vosotros.

Tristemente el Covid-19 nos obligó a cancelar y cambiar nuestros planes por razones de seguridad sanitaria. Ojalá pronto podamos retomar las actividades y eventos que quedaron pendientes.

También estamos deseando volver a participar junto a otras organizaciones en eventos como Iniciativas locales contra la emergencia climática, que se llevó a cabo el pasado 11 de marzo en el Espacio Ecooo de Madrid, y donde buscamos forjar sinergias en común y desarrollar ideas para unir esfuerzos y ayudar al desarrollo sostenible.

¿Qué dices? ¿Te apuntas? Déjanos tus datos y te avisamos de nuevos eventos.

Nuestros compañeros en terreno nos cuentan que el Coronavirus ya ha llegado a tierras mozambiqueñas. Desafortunadamente se veía venir porque parece que ante el virus todos somos iguales.

Llegó el Covid-19 y en un visto y no visto, tambaleó todo nuestro día a día.

Supongo que un golpe así, tan inesperado, nos hace más conscientes de la fragilidad que tiene ese futuro que nos pasamos la vida construyendo y de lo interconectados que estamos.

Pero más aún debemos ser conscientes de la magia que aparece cuando todos sumamos, cuando todos vamos a una, porque es cuando escogemos el mundo que queremos.

También hemos aprendido estos días que el virus no discrimina, no entiende de razas, sexos, ni colores.

Esta vez, los de siempre no han sido los primeros, pero desafortunadamente les ha llegado.

El otro día la directora nacional de Salud Pública de Mozambique, Rosa Marlene, reconoció abiertamente que el país no tiene “la capacidad para abordar y diagnosticar el coronavirus. Tenemos otros problemas de salud en este momento” dijo.

Hablamos de un país con 0,075 medicos por cada 1.000 habitantes e infraestructuras inadecuadas para el aislamiento de enfermos. Si a esto le sumamos los altos índices de sida, malaria y tuberculosis…

Pero nosotros seguimos trabajando, en España desde casa y en terreno con las manos en la masa.

Nuevas Bici-Bombas

Luís, Sete y Felipe, nuestro equipo técnico de bici-bombas en el terreno continúa trabajando en los nuevos modelos. El primero viajó la semana pasada a Beira para acabar de realizar todas las compras de materiales y herramientas necesarias para los nuevos sistemas de riego.

Así pues ya estamos ultimando todo para que más familias pedaleen para el desarrollo durante este 2020.

Desde Escolas de Paz hasta la universidad

En Escolas de Paz nuestros técnicos siguen visitando a los niñ@s y a sus familias en sus casas asegurándose de que tienen las necesidades más básicas cubiertas y todo transcurre bien durante estos primeros días de cole.

Ah y tenemos una novedad que nos hace mucha ilusión contaros: vamos a ayudar al primer joven de Escolas de Paz en cursar unos estudios universitarios.

Sí, como lo oís, un niño del proyecto de Escolas tendrá la oportunidad de estudiar una carrera universitaria de Auditoría y Contabilidad, algo que le hace mucha ilusión. Se lo merece… ¿Nos ayudas a ayudarle?