Venta en mercados locales

En la primera temporada financiada 100% por Azada Verde, 30 familias de nuestras Asociaciones Agrícolas de Nhaumue (unas 180 personas) han conseguido generar más de 100€ de beneficios de media cada una; y nuestras 5 bici-bombas han generado unos beneficios totales de 1.037€, en una muy difícil temporada castigada por el terrible ciclón Idai que asoló el centro de Mozambique en marzo.

Antes de la temporada de lluvias que da paso al cultivo del maíz, cerramos la difícil temporada de hortalizas 2019 con unos números que nos llenan de alegría: nuestras Asociaciones Agrícolas han generado unos 217.000 meticales (3.123€) de beneficios netos y nuestras Bici-bombas unos 72.166 (1.037€).

Tras un año dificilísimo marcado por el paso del ciclón Idai que afectó de lleno a las zonas donde trabajamos, nos es muy grato contaros que habéis generado economía y aliviado la vida de unas 35 familias del medio rural mozambiqueño.

¿Sabéis lo que es haber contribuido a que cada una de estas familias haya podido obtener unos beneficios de casi 120€ de media en los últimos 6 meses? Y todo gracias a la soberanía alimentaria que vuestras aportaciones les han reportado.

Os puede parecer poco quizá porque los número que aquí barajamos son mucho más altos, pero creednos, para ell@s es mucho, ES TODO.

Las mujeres de Asociaciones Agrícolas

Mayoría de mujeres beneficiarias

Se trata de la primera campaña financiada 100% por nosotros, POR VOSOTR@S.

Una campaña que ha permitido, además de esos beneficios de los que os hablamos, que 35 familias, no solo tengan una alimentación cuando un ciclón había arrasado todas sus cosechas de maíz, sino también una dieta variada en verduras y hortalizas, todo un salvavidas.

Más de 200 personas beneficiadas

Hablamos de más de 200 personas que han recibido sus semillas, orientación y acceso al agua para sacarle el máximo rendimiento a sus tierras; han cultivado y cosechado su propio alimento; y además han sido capaces de vender aquello que no necesitaban para su propio consumo (un 80%) en los mercados locales, generando unos ingresos extra que les han salvado el año, y quien sabe si la vida.

Y liderado por ELLAS, porque el 90% de las beneficiarias de la Asociación Agrícola de Nhaumue han sido mujeres, que por primera vez serán quienes traerán el dinero al hogar.

Este año los productos de mejor rendimiento han sido los tomates, las cebollas, la col y el repollo, pero su gama de cultivo ha sido más amplia.

Bici-bombas para el Desarrollo

Mabore, Chico, Luis Farias, Francisco Paulino… Todos ellos, beneficiarios de nuestras bici-bombas, han demostrado lo providencial que supone un mecanismo que les dé un acceso al agua que les saca del ostracismo del maíz.

Mabore por ejemplo ha conseguido unos beneficios ¡de 456€! con la venta de sus tomates en los mercados. Hablamos todo el tiempo de beneficios netos, recordad que cada uno debe devolver el precio de las semillas que les damos al inicio de la temporada, allá por el mes de abril.

Increíble la tabla de salvación que vuestra ayuda mensual les supone.

Ahora toca recoger todos los sistemas de riego para prepararse para la época de lluvias y la campaña de maíz, que durará hasta febrero-marzo, cuando nos volveremos a preparar ¡para la nueva campaña 2020!

2 meses después del ciclón Idai, os contamos la historia de Anita Fernando, una mujer de 45 años de Mudala, en la frontera con Dombe.

Llegó al centro de salud de la misión de Mangunde debilitada con su nieto de 9 meses en su regazo buscando atención médica ya que ambos estaban enfermos. Cuando se acercaron no encontraron medicamentos.

Necesitaban dos cosas principalmente: leche para el bebé y tratamiento médico.

Situación desesperada tras Idai

La noche del 15 de marzo fue terrible, las inundaciones afectaron a la totalidad de su casa y machambas, aunque rápidamente consiguieron huir hasta un árbol en el que se quedaron 4 días y 4 noches, sin comida ni agua.

La parte más dolorosa y que le emocionó al contarnos, fue perder a su única hija, la madre del bebé de 9 meses, además de todos los vecinos y otras cuatro personas de su familia (dos desaparecieron y aún no se han encontrado hasta hoy).

Los bienes domésticos, las culturas en las machambas, las viviendas… nada sobrevivió a la furia de las aguas.

«Durante los 4 días y noches que estuvimos en el árbol compartimos el espacio con 2 serpientes que por suerte murieron».

Anita Fernando

Anita tuvo que andar 67 kilómetros de barro para conseguir ayuda.

A pesar de la malaria que ambos (abuela y nieto) habían contraído, su principal preocupación era alimentar al bebé. Lo habían perdido todo…

José Zacarias, Director Centro Salud Mangunde

13 de mayo de 2019

Seguimos captando fondos providenciales para la supervivencia de la población: alimentos, agua, pastillas potabilizadoras de agua, medicamentos y vacunas… Toda ayuda es poca.

Esta es la historia de Ester Vurande, madre soltera de 37 años que vive en Chingone, comunidad de Mangunde, con sus hijos Graça y Jorge Paulo.

De tanta nostalgia por la ausencia de su madre decidieron caminar 7 kms hasta el centro de salud de Mangunde para visitarla, tras 3 semanas ingresada.

Debido al ciclón Idai, la salud de Ester Vurande empeoró por una infección grave, y su casa quedó destruida, perdiendo todo y pasando a vivir debajo de un árbol que llaman su casa.

Con solo la ayuda de sus gemelos

Graça es la encargada del hogar desde el año pasado cuando la madre comenzó a enfermar. Ella es quien lleva la responsabilidad de la casa.

Los niños, fuera de la escuela

Los dos niños de 7 años trabajan la tierra con sus azadas y producen el poco de maíz que consumen.

Nunca han tenido zapatos, ropa o juguetes, lo único que visten es la ropa que sus vecinos les dan, cansados ​​de verlos desnudos.

El ciclón Idai destruyó su casa y agravó la salud de la madre de los niños pero el sufrimiento empezó mucho antes.

La vida de esta familia tiene un futuro incierto, sin ayuda externa va a ser muy complicado, especialmente para los niños, que solo deberían soñar y disfrutar plenamente de sus derechos.

Esta podría ser una historia única pero por desgracia no es el caso. Es solo una más de las cientos que se dan en las comunidades rurales de la provincia más pobre de Mozambique.

Cientos de familias como la de Ester necesitan nuestra ayuda, vuestra ayuda.

José Zacarías

Mangunde, 08/05/2019

Consecuencias ciclón Idai en Mozambique

Fabrizio Graglia, director de Esmabama, tras su visita a las misiones: «cientos de cadáveres yacen en Mangunde y alrededores, ahogados por el agua, el hambre, el agotamiento y toda la destrucción causada por el ciclón».

El olor nauseabundo impera en la misión de Mangunde. Y hoy, más de dos semanas después del desastre, los equipos comienzan a recoger cadáveres con el helicóptero (el áreas aún está inundada por el agua). No tenemos ni idea de cómo estarán las cosas en las demás comunidades circundantes…
 
La ONG Fondo de Ayuda para el Combustible nos ha ayudado suministrándonos el tan necesario combustible para que los centros de salud puedan operar, aunque desgraciadamente solo recibimos una pequeña parte de de lo que se necesita.
 
Sabemos que la electricidad fuera de la ciudad, en los distritos, no llegará hasta por lo menos dentro de 8 meses e incluso 1 año.
 

«La necesidad es enorme a medida que se propagan las enfermedades, por lo que estamos en contacto con MSF para tratar de conseguir que lleguen más medicamentos lo más rápido posible y así salvar vidas».

Fabrizio Graglia, director de ESMABAMA

Sin embargo, esta cantidad de medicamentos proporcionados será solo para una primera fase de la emergencia: las cifras nos dejan sin palabras y muy preocupados…

El alcance de la tragedia, de las personas que han perdido sus hogares, de las vidas perdidas, de las personas que comienzan a enfermar… es mucho mayor de lo que podíamos imaginar, y esta situación se prolongará durante innumerables meses.

Y ahora la hambruna y la desnutrición

Con todos los terrenos agrícolas destruidos, no hay alimento y la desnutrición durará varios meses, las personas estarán más débiles para combatir enfermedades y por tanto necesitarán más medicamentos en un futuro inmediato.

Tras las primeras donaciones de alimentos en Beira y Barada durante el fin de semana, ahora luchamos para suministrar más de una forma regular.

Miles de personas están refugiadas en cada una de las misiones donde operamos. Lo han perdido todo, por lo estas son su única salida.

Seguimos recaudando unos fondos que son providenciales para la supervivencia de la población: alimentos, agua, pastillas potainlizadoras de agua, medicamentos y vacunas… Toda ayuda es poca.

Cecilia lo ha pasado muy mal. Poco después de pasado el ciclón IDAI, justo cuando los fuertes vientos se calmaron (algunos de más de 200 km/h), apareció otra amenaza: fuertes lluvias durante varios días que hicieron aumentar rápidamente el nivel del agua.

Para Cecilia solo había una salida: escalar su propia casa y llegar al tejado.

Allí pasó tres días, allí la tomó la desesperación, allí pensó que había sido abandonada por todo y por todos, allí lloró por su desgracia.

Pero entonces vio una ‘chata’ (un bote pequeño), llena de gente. Todos se apretaron un poco más más para poder hacerle hueco a ella.

En ese momento fue cuando pensó que se había salvado, que finalmente podría pisar tierra, comer y beber un poco de agua.

Ciclón Idai: miles de vidas a la deriva

Sin embargo, el pequeño bote se rompió, solo unos pocos metros más adelante, y Cecilia quedó atrapada una vez más. Esta vez en alta mar.

Tuvieron que lidiar con el oleaje del mar, las lluvias y el fuerte sol. Así durante dos días. La esperanza se desvanecía a cada momento.

Afortunadamente, pasadas 48 horas, la Armada de la India los rescató a todos y los llevó a tierra. Esta historia podría ser de una película… pero no lo es.

Es real y sucedió en Mozambique. Ahora Cecilia y muchos miles de mozambiqueños solo quieren que la normalidad vuelva a sus vidas. Y en Azada Verde, junto con ESMABAMA, también.

Trabajamos para que Cecilia y los habitantes de los distritos rurales de la provincia de Sofala afectados por el ciclón IDAI sobrevivan a las grandes amenazas que ahora, una vez pasado el desastre, les azotan.

Aquí os dejamos el último reporte desde terreno:

Hemos vuelto hoy de nuestro viaje a las misiones. Estos tres días fueron muy difíciles, tanto física como emocionalmente. En el primer día volamos sobre la misión de Barada con el helicóptero y encontramos una destrucción mayor aún de lo que esperábamos. Los niños y los adultos nos llamaban pero era tarde y el helicóptero tuvo que regresar al aeropuerto de beira para el combustible. Este reconocimiento sirvió para comunicar las necesidades de la misión a las naciones unidas y a la Protección Civil de Mozambique. Por desgracia, no tenían información sobre la misión y alrededor de 1.000 personas allí: estudiantes, profesores y enfermeras con sus familias y también las comunidades. Estaban completamente aislados y sin ningún alimento.

En la misión de Barada sólo quedan en pie el centro de salud y la escuela. 11 días después del ciclón los profesores y las enfermeras tratan de reparar los techos de sus hogares con hojas de metal y plásticos, después de haber pasado todo ese tiempo en un refugio sin electricidad y con poca comida: «mañana nos gustaría reabrir la escuela el lunes pero necesitamos suministros escolares y hojas de metal para los techos de las aulas».

Luego fuimos a la misión de Estaquinha que sufrió menos daño. Los hogares, tanques de agua y parte de las escuelas de embarque todavía estaban muy afectadas. No pudimos llegar a nuestro proyecto agrícola (a unos 10 minutos de la misión) porque el camino era intransitable. Lo perdimos todo: casas, almacenes, 2 tractores, palas, 110 toneladas de maíz, la bomba eléctrica, el sitio de transformación de energía… una inversión de 200.000€.

Más tarde, aterrizamos en Mangunde. La misión tiene problemas en la panadería, en algunas casas de trabajadores y en algunas aulas. Todavía no tenemos cifras de la destrucción y el número de muertes.

Y por último en Machanga, que registró algunos daños en el almacén, en su punto de salud y en las casas.

Todos los empleados de ESMABAMA siguen con vida, sólo 8 resultaron heridos, pero todos perdieron sus hogares. 18 empleados que estaban en las misiones por trabajar siguen sin saber de sus familias y aún no han podido llegar a sus hogares.

Casos de diarrea acuosa ya han sido registrados en nuestros centros de salud, que en comparación con los números anteriores al ciclón Idai, observan un aumento del 41% . Los casos de malaria ya han alcanzado números alarmantes.

Estamos buscando maneras de mantener todo bajo control tanto como nos sea posible, y luchamos para ayudar a los que más han sufrido.

Puedes ayudarnos a ayudarles entrando en bit.ly/EmergenciaCiclonIdai

¡Nos vamos al terreno! Este domingo 31 de marzo, el fundador de Azada Verde, Hugo Coll, viaja a Mozambique para gestionar vuestra ayuda, que se entregará a unas comunidades que llevan dos semanas aisladas.

Os recordamos que hay abierta una campaña de emergencia para comprar medicamentos, agua potable, comida, ropa y materiales de construcción: bit.ly/EmergenciaCiclonIdai

En Azada Verde seguimos con nuestra campaña de emergencia para las zonas rurales alrededor de Beira, epicentro del ciclón Idai. Tras 15 días, distritos enteros de la provincia de Sofala, la más afectada, siguen aislados, sin electricidad, agua potable o comida.

La ayuda ha empezado a llegar a Beira pero no a los distritos de Buzi, Chibabava o Machanga (entre 5 y 7 horas en coche), donde tampoco han llegado los equipos de rescate. En algunos casos, como en Buzi, el ciclón Idai ha borrado del mapa algunos pueblos que ahora yacen bajo el agua.

En Azada Verde, en colaboración con la ONG mozambiqueña ESMABAMA (la más grande y con más experiencia en la provincia de Sofala), hemos abierto una campaña de emergencia para recaudar fondos y dar respuesta a las primeras necesidades: http://bit.ly/EmergenciaCiclonIdai

Ciclón Idai: trabajo en terreno

ESMABAMA lleva casi 30 años trabajando con las comunidades rurales de la zona y juntos contamos con varios proyectos de cooperación en marcha en los distritos devastados.

Hugo Coll, director y fundador de Azada Verde, viajará este domingo 31 de marzo a Mozambique para comprar artículos de primera necesidad en las ciudades próximas a la catástrofe y llevarlos por carretera directamente a los distritos rurales afectados.

Posteriormente, un segundo equipo de la ONG compuesto por otros 3 integrantes, viajará el 18 de abril para ayudar en una segunda fase de la emergencia.

Por primera vez, un helicóptero sobrevoló ayer los distritos de Buzi, Chibabava y Machanga, y pudo llevar los primeros medicamentos a unas zonas que llevan dos semanas sin electricidad ni agua potable.

“La situación es de completa desolación. Los cultivos han sido arrasados y por tanto ahora viene la hambruna. La gente está desesperada y hambrienta. Cuando vieron el helicóptero, gritaban y corrían con las pocas fuerzas que les quedan, esperando recibir comida o un rescate. Necesitan ayuda y esperanza y estamos trabajando para dársela».


Fabrizio Caraglia, director ejecutivo de ESMABAMA

Los hospitales de la zona están llenos, las reservas de maíz (su comida básica para todo el año) se han mojado y por tanto perdido, y algunas personas siguen sin localizar a sus seres queridos.

Aún hay gente subida a tejados, árboles o refugiadas en cobertizos. En las zonas donde el agua ya ha retrocedido, la prioridad ahora es reconstruir las viviendas e infraestructuras.

Ciclón Idai: seguimos trabajando

Además, estaremos trabajando también en la continuación de los proyectos de cooperación que durante varios años ha llevado adelante con las comunidades rurales afectadas por el ciclón Idai.

El objetivo de éstos ha sido siempre mejorar su seguridad y soberanía alimentaria y por tanto, ahora, también ayudar a evitar la hambruna que se prevé tras una de las peores catástrofes meteorológicas del hemisferio sur, como así la ha calificado la ONU.

Junto a Yemen y Siria, la del sudeste africano tras el ciclón Idai es la mayor emergencia a la que nos enfrentamos a nivel (3) mundial con casi dos millones de afectados.

Comunicado de Fabrizio Graglia, director de ESMABAMA, la ONG con experiencia desde 1992 en la zona devastada por la catástrofe. 
Azada Verde y ESMABAMA lanzan una campaña de emergencia para las zonas rurales,  donde el impacto se estima aún mayor.

“Estoy consternado por este escenario dantesco y el pánico que veo en los rostros de aquellos que ahora temen por su vida y la de sus seres queridos. Por favor, necesitamos ayuda urgente”.

 

Es la carta que ha escrito el director de ESMABAMA, Fabrizio Caraglia, la ONG local con más experiencia en Beira y la provincia de Sofala.

ESMABAMA lleva 25 años trabajando para el desarrollo, sobretodo, de las zonas rurales. Tras una semana sin posibilidad de comunicarse vía telefónica o internet, es uno de los primeros testimonios que retratan el impacto del ciclón Idai en Beira, la cuarta ciudad más grande de Mozambique y alrededores. Se estima que ha quedado destruida en un 90%.

El último reporte de OCHA (ONU) indica que al menos 242 personas han muerto en Mozambique a causa del ciclón y 1.400 han resultado heridas. Pero se prevé que la cifra de víctimas sea aún mucho mayor.

Ahora lo más difícil está siendo sobrevivir en ciudades y pueblos arrasados: 17.000 casas y 2.800 aulas están destrozadas o afectadas y casi 400.000 hectáreas de cultivos dañadas.

Se calcula, según ACAPAS, que Idai podría haber afectado a 600.000 personas en las seis provincias afectadas, con vientos que han alcanzado los 270km/h. La Organización Meteorológica Mundial teme que estemos ante la peor catástrofe meteorológica en la historia del hemisferio sur.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) de la ONU temen  que estemos ante el peor desastre meteorológico en el hemisferio sur del planeta

Desde aquel día estamos sin electricidad, comunicaciones, combustible, alimentos y agua potable, con las carreteras destruidas y sin poder sacar dinero de bancos o cajeros. No queda ningún poste de electricidad que se sostenga, árboles caídos, tiendas y supermercados cerrados. Los últimos 3 días solo hemos comido naranjas y aguacates, racionalizando todo lo posible el agua potable».

Solo en el hospital de Beira murieron 165 personas, entre ellas 5 recién nacidos. No pueden atender a muchos de los heridos porque no hay electricidad y las familias no pueden enterrar a las víctimas del ciclón porque la tierra sigue bajo el agua.

Guardan los cadáveres en zonas secas. Sin embargo, se prevé que el nivel de las inundaciones siga subiendo en los próximos días a causa de las lluvias, que no cesan, y las presas que deben aliviar agua para evitar el colapso.

Azada Verde y Esmabama aún no han podido llegar a las misiones donde trabajan. Los distritos rurales de Chibabava, Marromeu y Buzi, según fuentes gubernamentales, están totalmente aislados 7 días después del devastador ciclón.

“El coche tuvo que dar media vuelta… las inundaciones se habían comido la carretera y en su lugar solo había un lago de cocodrilos y personas atrapadas en los árboles. Personas que caminaron más de dos días hasta llegar a Beira, nos decían que pueblos enteros, casas y personas habían desaparecido”.

Se cree que la situación en las zonas rurales es aún más crítica. Las primeras informaciones que llegan señalan que el ciclón ha arrancado los tejados de los internados donde duermen cientos de niños.

Duermen bajo los árboles a pesar de las incesantes lluvias. Las crías de ganado y todas las cosechas de maíz que garantizaban la alimentación de los próximos cuatro meses se han perdido.

Azada Verde y Esmabama han abierto una emergencia para atender la situación que atraviesan estas comunidades. Según José Zacarías, responsable de uno de los proyectos de Azada Verde en la zona afectada y director del hospital de Mangunde, calcula que unas 7.000 personas se han visto afectadas solo en la misión en la que él trabaja. Este es la última información que logró enviar:

“El miércoles se nos acabó el combustible, la situación es completamente abismal, no hay forma de trabajar. No hay dinero en los cajeros, la comunicación con la ciudad es muy difícil. Necesitamos combustible para los generadores. Es la única forma de tener electricidad en las máquinas de los hospitales, la conservación de vacunas, el transporte de heridos, víveres y las máquinas para moler el maíz que comemos. Necesitamos ayuda urgente”.

Nuestro equipo está recaudando fondos en http://bit.ly/EmergenciaCiclonIdai para responder a las necesidades más urgentes que nuestros técnicos en Mozambique han evaluado directamente en terreno: materiales para reconstruir las casas, víveres (500 mil kilos, 25 mil kg de arroz), medicinas (5.000 cajas de retrovirales, 76.000 cápsulas antibióticas), 2.000 litros de combustible y ropa.

El co-fundador y director ejecutivo de Azada Verde, Hugo Coll, viajará la próxima semana a Mozambique para dirigir directamente las acciones de ayuda a las zonas afectadas.

La principal preocupación es evitar que las enfermedades y la hambruna ahoguen aún más la situación de estas zonas rurales, una de las más pobres de Mozambique.

El porcentaje de VIH, niños huérfanos y personas mayores desatendidas son muy altos. Una rápida actuación puede evitar que el ciclón desemboque en desnutrición, brotes de cólera o propagación de otras enfermedades.

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